NO TODO VALE

Existen fundadas dudas acerca de si lo que responde a las siglas del PSOE es el viejo partido socialdemócrata que ayudó a consolidar la democracia en España o si, por el contrario, debajo de esa marca ya no se cobija ninguna idea de progreso y solo tiene cabida el «sanchismo»: ideología y expresión del pragmatismo más soez, que aspira a ocupar el poder sin preocuparse de resolver ni un problema de los españoles. Hay motivos para la desconfianza.

La mayor evidencia es Cataluña. Un gobierno democrático al uso hubiese actuado ya. No digo para imponer el 155, pero sí para restituir el orden y las comunicaciones terrestres con el país vecino.

Pero, con tal de mantenerse en la poltrona, Sánchez hace lo que sea, y ya se sabe que por el pragmatismo se llega a la prevaricación, o incluso a la delincuencia.

Nos vamos narcotizando con la actualidad y damos todo por bueno, incluido escuchar a Torra invocar una vía para la independencia a través de la violencia.

Lo describió muy bien Stefan Zweig en El mundo de ayer: «Nos acostumbramos a considerar como normales situaciones totalmente anormales», y después todo termina en tragedia.

El Astrolabio ( ABC )