Hay dos formas de quedarse solo en política. Poco a poco, sin que te vayas dando cuenta se abre el espacio con el exterior; o de un único golpe, en una caída estrepitosa.

Esta es la manera en la que Pablo Casado ha perdido el poder; de un día para otro está de facto fuera del partido, pese a ocupar la cúspide, porque la autoridad se le ha desvanecido.

Cuesta aceptarlo, por eso Casado se atrinchera para ganar tiempo, pero cuando llegue a casa, apague la luz y tenga un poco más lejos a Teodoro percibirá su estado de precariedad: divorcio con las bases, unanimidad de los barones para que se vaya, desafección del votante natural y tu equipo de confianza desertando.

No va más, ya no quedan cartas que repartir. Sales de la partida. García Egea podrá seducirte con la hipótesis de acudir al congreso como candidato, buscar la segunda oportunidad.

Es un imposible. Casado es un líder que se ha equivocado trágicamente, pero es buen tipo y nunca podrá imitar a Pedro Sánchez.

Él sí tiene escrúpulos.

Julián Quirós ( ABC )