NORTE / SUR

Me hice persona, es decir, aprendí a pensar, en un mundo bipolar Este-Oeste, donde peligros, desgracias, agresiones llegaban del Este, mientras el Oeste significaba apertura, progreso, libertad. Desde Grecia frente a Persia a la democracia frente al totalitarismo comunista. Europa frente a Asia.

Hoy, sin embargo, el duelo es Norte-Sur, tal vez el punto débil de la globalización, con todas sus ventajas. Pero no hay nada perfecto en este mundo. Pues da la maldita casualidad que las tres penínsulas mediterráneas, Grecia, Italia, España, donde empezó la historia moderna, caen en la parte Sur, la perdedora.

Nunca quedó tan claro como en la conferencia videotelevisada de presidentes europeos del jueves para encontrar remedio a los daños del coronavirus, que van  ser no sólo personales, sino también económicos, en ambos terrenos cuantiosos.

Desde el primer momento se formaron dos frentes: el capitaneado por Italia y España (Grecia no contó al haber pedido el rescate y Francia se retiró en el momento decisivo) pidiendo una «respuesta conjunta», como la emisión de eurobonos, y el bloque liderado por Holanda y Alemania, al que se unieron Finlandia, Austria y los países del Este, que conocen la realidad del corporativismo comunista, y se oponen a la mutualización de dichos bonos, es decir, a que todos se hagan responsables de la deuda de los demás e incluso pusieron objeciones a utilizar el Mecanismo Europeo de Rescate frente a las crisis, en espera de ver cómo evoluciona el virus y qué medidas toman los gobiernos, poniendo en duda que el italiano y el español hayan hecho sus deberes.

Lo que provocó la airada pregunta de Sánchez a la canciller alemana: «¿Angela, no entendéis la emergencia que estamos sufriendo?». Y la gélida respuesta de ésta: «Pedro, nosotros estamos al límite». Sin convencer a nuestro presidente, que volvió a preguntar: «¿Cómo es posible que no confíes en un informe de nuestras instituciones?». La respuesta fue ahora cortante: «Porque propondrá cosas que no puedo asumir». Con un añadido que era más una admonición: «No generen falsas expectativas».

No dijo entre quiénes, pero se suponía: «Entre sus electores». El Bundestag no permitirá pagar la deuda, los errores, los derroches, las corruptelas de sus socios. Para un Sánchez que ha llegado a pedir un nuevo Plan Marshall, con Trump en la Casa Blanca, era decirle que dejara de soñar. Alemania no va ser el nuevo Mr. Marshall. Cada cual tendrá que aguantar su vela.

Eso en la escena exterior. La interior puede serle incluso más ingrata. Pese al gigantesco esfuerzo que está haciendo el pueblo español, pese a los sacrificios de su personal sanitario y militar, este virus no se ahuyenta con conferencias de prensa.

Duele decirlo, pero un gobierno hecho para perpetuar al presidente, con un filósofo al frente de la sanidad, la estrategia en manos de un publicitario y la política social, en las de un comunista, parece destinado a sufrir una crisis económica mayor que la del Covid-19. Mañana les hablaré de ella.

José María Carrascal ( ABC )