El confinamiento total no sólo no sería positivo para mejorar la situación, sino que sería absolutamente contraproducente para que España se recuperara de una crisis sin precedentes en la que nos han metido unos gobiernos autonómicos y estatales criminales, criminales por sus acciones, criminales por sus dejaciones y criminales por sus intenciones.

Un nuevo confinamiento sería como devolvernos a la Edad Media en la que cuando había una epidemia de peste o de lepra todos se metían en sus casas, y a los leprosos y a los apestados les hacían ir con una campanilla por las calles, y cuando ya no se oían las campanillas era que los enfermos se habían curado o se habían muerto (normalmente esto último) y, ¡hala!, ya podían salir los demás.

El confinamiento es una medida de la dictadura sanitaria que sufrimos, ojo, no sólo en España, pero aquí agravada por el siniestro gobierno frentepopulista que padecemos y por el carajal autonómico que sufrimos desde hace ya más de 40 años.

De hecho, cuando algunos ingenuos pensaban que el coronavirus podría acabar con el gobierno actual por su pésima gestión, por la incapacidad que estaban demostrando y porque dejaría en evidencia sus carencias, sus golferías y sus ineptitudes, y que incluso podría acabar con la actual estructura política en España, ya que podría caer el estado autonómico que se estaba demostrando no sólo que era ineficaz, sino que era el culpable de muchos de los males relacionados con el coronavirus, otros decíamos que al contrario, que el sistema utilizaría esta crisis para afianzarse, para amordazar, para retener y hasta para reprimir a la disidencia aún más, no sólo con las excusas de siempre, que también, sino porque nos dirían que todo lo hacían por nuestro bien.

Los mismos políticos y sus voceros mediáticos que nos mentían, y lo siguen haciendo, con cualquier tema político, social, económico o ideológico nos mienten también en este tema. Lo hacen unos para salvar el culo, otros por intereses partidistas, otros para vender más con su sensacionalismo en sus medios, otros para golpear al rival político, otros para imponer medidas que querían ya imponer hace tiempo y ahora han visto el cielo abierto para hacerlo en estos momentos…Si en España hasta hace un año había mentiras institucionales, ahora en España ya reina el imperio de la mentira.

Nos mienten con los datos desde primeros del año 2020, bien inflándolos o bien reduciéndolos según conviene, diciendo que han muerto por corona virus los que han muerto por otras causas u ocultando los que han muerto de verdad por covid19 porque serían responsabilidad de unos y de otros y no conviene que salgan a la luz.

Nos mienten con lo de las personas sanas a las que llaman enfermos asintomáticos, nos mienten con la fiabilidad de los tests, nos mienten con las formas de contagio, nos mienten con las vacunas, nos mienten camuflando de covid19 otras enfermedades

Para muestra un botón, según los datos oficiales, en España el año 2020 ha terminado con apenas cuatro casos detectados de gripe, ojo, no cuatro millones, ni cuatro mil, sino cuatro (4) casos de gripe en 2020. Hasta el más imbécil sabe que esto es imposible. En el año 2019 hubo 525.300 casos de gripe en España, y en el año 2018 unos 800.000 confirmados y eso que no había tests masivos entre personas sin síntomas para ver quien tenía gripe y quien no, y en 2020 nos dicen que sólo ha habido 4 casos.

Pues bien, por dar estos datos y por insinuar que miles de casos que otros años eran diagnosticados como gripe ahora se apuntan como coronavirus ya eres un negacionista, te culpan de los que enfermen o se mueran de lo que sea, y pronto ya no tendrás derecho a nada.

Nos toman el pelo con las medidas de la dictadura sanitaria, con los horarios de la hostelería y otros negocios que no hace nada más que invertir en reformas que les imponen y no les sirven para nada porque les vuelven a obligar a cerrar.

Nos toman el pelo con los horarios de las salidas a la calle, tanto con el número de personas como con el sitio de las reuniones, como si el virus trabajara a tiempo parcial y actuara más o menos dependiendo la hora, o más en unos sitios u otros dependiendo quien gobierna en cada zona, o a quien votan los ciudadanos de esa zona…

El virus hace distingos en todo, también dependiendo en el gremio en el que trabajas, dependiendo si vas en metro o no a trabajar, si eres inmigrante o no, o dependiendo de la ideología de los que se reúnen, de hecho ha habido actos políticos prohibidos el mismo día que se autorizaban otros de ideología contraria, y no lo digo de oídas, esto nos lo  han hecho a los falangistas.

Nos ocultan los datos del número de personas que no están siendo atendidas de otras patologías y que a causa de esa mala o inexistente atención empeoran o mueren, y son muchísimos. Nos mienten con la efectividad de la vacuna. Nos ocultan la incidencia en la salud mental que suponen el confinamiento, el cierre de trabajos, el modificar la forma de vivir, el verse aislados de sus amigos, familiares y sus seres queridos.

Nos mienten contándonos las bondades del teletrabajo, de la desaparición del dinero en efectivo y la desaparición de las gestiones presenciales y de trato humano, objetivos que tenía en su agenda el sistema hace mucho tiempo y que ahora las está imponiendo y todos las aceptamos porque son por nuestro bien.

Y con la excusa de que no se propague el negacionismo y combatirlo (recordemos que negacionistas somos todos aquellos que tenemos ideas distintas a las del consenso, y que demostramos con datos las mentiras del sistema en cualquier materia que el régimen impone), aumenta la represión en las redes sociales y en los medios de comunicación.

Y no olvidemos que si hace diez meses los dirigentes de un color político y de otro, de un partido y de otro, de un gobierno central o de un gobierno autonómico, tenían cierta excusa para la improvisación o actuaban de cierta manera porque, decían, carecían de información o de medios materiales o de personal sanitario suficiente (lo que nos ocultaban es que carecían de esos medios materiales o de ese personal porque el estado autonómico es un auténtico caos y las privatizaciones han aumentado ese caos), si hace diez meses tenían cierta excusa, ahora no cabe ninguna excusa.

No tienen soluciones porque no las buscan, no las buscan porque les conviene este caos para sus bastardos objetivos y porque aborrecen a España, aborrecen a los españoles y porque no les interesa nada nuestros problemas, problemas que ellos mismos crean porque son un virus mucho peor y más letal que el de la Covid19.

Jesús Muñoz ( El Correo de España )