NOS VAMOS ENTERANDO

La única verdad de cuanto dijo ante el micrófono mudo el presidente del Gobierno cuando Rivera -educadamente y replicando a la petición de explicaciones sobre su veto a la Ley de Transparencia Universitaria, que Sánchez ninguneó- le dijo que, para evitar el Caso del Presidente, mostrase su tesis doctoral, fue el «¡Os vais a enterar!» que espetó al grupo de Cs. Desde entonces, nos vamos enterando. De la naturaleza nigeriana de la tesis y del carácter incontrolado y peligrosísimo del Dr. Sánchez cum fraude.

Sánchez mintió el miércoles cuando dijo que su tesis era accesible en Teseo. Y mintió a sabiendas porque el acceso lo había vetado él, pese a haber publicado el grueso de la tesis con Ocaña, su Negro Plagión. Pero nos hemos enterado de que no diferencia entre mentira y verdad, que es sólo lo que convenga a su ambición de Poder. De conseguirlo sin ser votado y de conservarlo como sea y cuanto pueda, sin vacilar en traicionar a España.

Y con él su Gobierno, su partido y el gigantesco tinglado mediático a sus pies. Mientras Moncloa publicaba cartas de las hijas de Sánchez con corazoncitos, sus cuates del Prusés orquestaban una campaña de venganza contra Rivera, falsificando descaradamente su currículo. Él se enteró. Los demás, también. A España la preside un político indeseable.

El jueves, Carmen Calvo, tras insultar a la oposición y a los medios que mostraban los plagios e irregularidades del Tribunal, repitió que la tesis era accesible. Era tan falso que el viernes el Gobierno presumió de que ya se podía consultar y tras pasar dos filtros antiplagio: uno que vio el 1% y otro, el 13%, ¡47 páginas! Como si el negrero no conociera lo elaborado en la plantación y, tras lo de Montón, quisiera comprobarlo. Celaá añadió que la tesis era «totalmente original». ¡Salvo 47 páginas! Casi todas, según los medios que las han analizado y a los que Sánchez envió una exigencia de rectificación so pena de ir a los Tribunales. ¡Hágalo! ¡Ponga a su Tribunal bajo juramento!

EL MUNDO, ABC y OK Diario, tras ratificarse editorialmente en lo publicado, podrían llevar ante los jueces al que los injuria. ¡El que llamó indecente a Rajoy y recordó que en Alemania un ministro dimitió por plagiar su tesis! ¡Qué jeta! Lo peor de un déspota mentiroso es que precisa una dictadura para hacerlo con impunidad.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )