A Boris Johnson se le acumulan los problemas. No sería justo atribuirle alguna responsabilidad en la aparición de esa terrible nueva variante de Covid-19, pero es un hecho que tiene lugar en el mismo momento en el que se está procediendo a la desconexión de su país de los que han sido sus socios durante más de 40 años, que -esta sí- fue una malhadada decisión a la que él contribuyó con entusiasmo.

En estas dramáticas circunstancias hasta el «brexitero» más radical debería ser capaz de apreciar que cuando uno tiene problemas graves es mejor vivir rodeado de amigos que quedarse aislado.

La gestión que ha hecho la UE de la pandemia ha sido encomiable, desde la compra masiva de vacunas, al diseño de un mecanismo financiero para facilitar la recuperación.

Con sus defectos, las estructuras comunitarias de las que el Reino Unido quiere separarse han demostrado que es mejor estar dentro que fuera.

Tal vez la única utilidad de este virus haya sido adelantar unas horas el desastre de la ruptura y darnos un panorama de lo que nos puede esperar si no hay un acuerdo para el Brexit.

ABC