NUEVO ESCENARIO

» No llorar sobre la leche derramada «, dicen los norteamericanos, una de las razones de la pujanza de su país. Mientras lo primero que hacemos los españoles es buscar culpables. Con lo que no aprendemos nunca. El 28-A hubo en España una escabechina de la que ni siquiera se libró Sánchez pues buscaba una mayoría que le permitiera no depender de nadie.

Aunque ha tenido cintura suficiente para contentarse con no depender de los nacionalistas, su mayor peligro. De momento, se concentra en ganar las próximas elecciones, que tiene a tiro. Si logra controlar municipios y autonomías, habrá dado la vuelta al mapa político español y hasta Rivera puede que no le haga ascos a gobernar con él, que es lo que realmente busca, ya que Iglesias es un socio molesto, no tanto como Torra o Junqueras, pero incómodo por su extremismo izquierdista, su afán estatalista, su fiebre antieuropeista y su sueño de capitanear la izquierda, es decir, su rival.

Sanchez busca una coalición centro izquierda-centro derecha, que pide buena parte de los españoles, incluidos empresarios, banca, sindicatos e inversores, y no rechazan quienes nunca le han votado ni le votarán, pero terminarán aceptándolo obligados por la realidad. Hasta ese momento, Sánchez gobernará en espléndida soledad, pactando con unos u otros, según las circunstancias. Si lo hizo con 84 diputados, mejor podrá hacerlo con 123.

Era lo que debería haber buscado la derecha y no sólo no lo ha hecho, sino que lo ha triturado en luchas intestinas. Aznar se convirtió en uno de los mayores críticos de Rajoy, tras nombrarle, al comprobar que no le consultaba (y haber entregado a Pujol la cabeza de Vidal-Quadras por su apoyo).

Las primarias del PP fueron un lamentable espectáculo de lucha fraticida ¡entre las dos figuras femeninas del gobierno Rajoy!, y la aparición de Vox fue un rejonazo a un partido que, de seguir así, corre el peligro de la UCD de Adolfo Suárez: desaparecer.

Que Casado califique hoy a Vox de «ultra derecha», pese a ser verdad, no es la manera de cerrar filas, sino de abrirlas en canal. Como que Rivera se fije como objetivo liderar la oposición, no en echar a Sánchez como venía haciendo. La prueba de fuego de esta derecha desnortada llegará con las próximas elecciones: ¿será capaz de formar un frente único en Madrid y otras ciudades, teniendo más votos que la izquierdas? Lo dudo, aunque celebraría equivocarme.

Es un nuevo escenario y un nuevo juego con otras reglas. También Sánchez tiene que cambiar. La coalición que le llevó a La Moncloa -extrema izquierda y nacionalistas-, no le sirve para seguir en ella. Al revés, es un lastre. Que no sea un hombre de principios, sino de objetivos le ayuda.

Sabe que con diálogo no va a convencer a los secesionistas. Con concesiones, menos. Así que pone «la Constitución como límite» tras haberla olvidado. ¿Va a convertirse en su defensor? Lo celebraría, pero hasta que no lo vea, no lo creeré. Aunque, puesto en la alternativa, siempre preferiré un gobierno PSOE-Cs que uno PSOE-Independentistas. Sin trampa ni cartón, naturalmente.

José María Carrascal ( ABC )