NUEVO PARTIDO

No teman, no anuncio un nuevo partido político, sino el que empieza a jugarse en la escena española distinto al que teníamos. Ni siquiera es su segunda parte. Es un partido completamente nuevo, aunque los jugadores sean los mismos, excepto el que tiene el balón, Pedro Sánchez.

Los demás siguen jugando como siempre, sin darse cuenta de que Sánchez ha cambiado de campo y de normas: ya no es el izquierdista, anticapitalista, antisistema. Es el moderado que invoca responsabilidad y sentido común. Tampoco habla de socialismo, sino de socialdemocracia y actúa como centrista.

Aunque empezará las conversaciones de gobierno con Podemos, no oculta que le gustaría entenderse con Ciudadanos y si logra la abstención del PP, miel sobre hojuelas. Dejando a Iglesias con el ramo de flores en la mano.

Con lo que ha descolocado a todos, especialmente a sus aliados, Podemos y nacionalistas, que los quiere lo más lejos posible. Y es que piensa, no en la legislatura que empieza, sino en la siguiente. O siguientes. Algo que no puede hacerse con gentes tan inestables como la extrema izquierda y los secesionistas.

Para eso necesita un PP acosado desde dentro, un Cs ansioso de liderato y un Vox indignado por los desplantes de sus teóricos socios. Mientras Casado necesita reproducir el pacto andaluz en otras comunidades, pero si empieza a fallar en Andalucía, difícil será lograrlo en otras partes

Por su parte, Rivera necesita poder, que podría alcanzar ¡en Madrid nada menos! si acuerda con el PSOE la alcaldía para Villacís. Tras haber dicho en voz alta «nunca pactaré con Sánchez», se convertiría en el mayor traidor de España desde Vellido Dolfos.

Por su parte. a Abascal no le falta razón al pedir que, por lo menos, se le siente a la mesa si quieren sus votos. Mientras la derecha se consuma en esta lucha interna, Sánchez podrá dormir tranquilo en La Moncloa.

Su mayor peligro son sus aliados los que apoyaron la moción de censura a Rajoy, regalándole la presidencia. Hoy, tras ver cómo les trata, empiezan a mirarle con ira y piden recompensa. ¿Cómo van a reaccionar? Difícil saberlo, Iglesias se encuentra en una crisis tanto personal como de partido, y los nacionalistas van cada uno por su lado, cada vez más distanciados entre ellos y de la realidad.

Ya sabemos que la desesperación puede llevar al suicidio o a morir matando. No veo, sin embargo, ánimo suficiente en la política española para actitudes tan drásticas. La última generación de líderes lo ha tenido todo relativamente fácil y tiende a seguir jugando a engañar y engañarse.

El «Juego de tronos» de Iglesias, los delirios napoleónicos de Puigdemont, la bisagra, o veleta, de Rivera. Quiero decir, cada mochuelo a su olivo: la izquierda a la izquierda, la derecha la derecha y Sánchez, que sólo es sanchista, como mal menor.

Aunque también pudiera resultar que sea el que más se equivoque y sus cuentas sean las de la lechera. Lo sabremos en cuanto empiece a gobernar. Si puede.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor