No les engaño si les digo que a mí este Feijóo no me ha gustado nunca.

Y no les voy a mantener ni un minuto más en la incertidumbre que puede provocar el título. Está habiendo mucha muerte repentina por intensos sentimientos de preocupación, alegría, pena o duda… Y no me parece bien que yo les provoque una repentinitis por incertidumbre que se vea agravada por el insidioso cambio climático.

Con su tránsito de la tradicional cetárea, esa pecera para marisco donde daba feliz y discretamente sus dentelladas, al bidé de la presidenciabilidad, ha pasado de no gustarme nada, a darme miedo. Porque me temo que me queda poco para estar entre sus gobernados. Feijofobia me han diagnosticado. Sí, ya se lo imaginaban. La piraña es Núñez Feijóo, un tipo peligroso porque no te lo esperas emboscado en el bidé y porque tiene más dientes que una sierra.

Lo de que no te lo esperas hay que matizarlo: no se lo espera el que no sabe nada de su trayectoria. Feijóo tiene un currículum que hace temer lo peor. Porque es lo peor de ese PP que hace tiempo empezó a parecerse peligrosamente al PSOE.

Peligrosamente parecido en su compadreo con los separatismos. Al decir de los gallegos, el BNG solo aspiraba a que siguiera gobernando nuestra piraña de pecera con sus políticas de nacionalista gallego extremo.

Peligrosamente semejante porque fue pionero en leyes de género.

Peligrosamente igual imponiendo asignaturas de esas en las que les enseñan a los niños sexo mentiras y cintas de video como señalaba un título de película. No quiero ni saber qué tendrán esas cintas de video, ya que los autopercibidos expertos que idean e imparten tales asignaturas están más salidos que el pico de una plancha.

Peligrosamente idéntico con las imposiciones lingüísticas al gusto de los separatistas catalanes desterrando al español de cualquier documento oficial.

Digamos que la piraña de cetárea ha hecho en Galicia, a la chita callando, lo que la izquierda hace a bombo y platillo en otros sitios para hermanarse con los independentistas. Incluso ha ganado el concurso de veleidades dictatoriales imponiendo un estúpido y tiránico pasaporte covid a sus gobernados. Se estaba arremangando para obligar a inocularse a todo ser viviente que respirara bajo el cielo gallego cuando ha sido convocado para más altos designios.

Nuestro personaje, aunque es piraña, a veces se comporta como un boquerón con dientes. Ya nos ha dicho que el PSOE no le parece un partido corrupto, que es más fácil hablar con Urkullu que con Abascal, que prefiere pactar con el PNV que con VOX, que el PP no ha tenido suficiente empatía con Cataluña, aunque se refiere a empatía con los golpistas, esas almas puras. Boquerón o deslenguado, ha dejado clarito a quiénes quiere como amigos.

Piraña Feijóo, como buen pez, se pone de perfil y casi no lo ves. En eso pasa de deslenguado a lenguado. Ha tenido un gran momento lenguado cuando ha dicho que no opina del tema de las menores abortando sin conocimiento de los padres “para no caer en la trampa del gobierno”. ¿Qué trampa, oiga? Si esto no es una trampa, sino legalizar un asesinato con agravantes. Se ha puesto de perfil, pero muchos estábamos a su derecha y le hemos visto de cabeza a cola.

Tan de cabeza a cola lo hemos visto que diríamos que es un híbrido entre piraña, lenguado, boquerón, besugo y pez tigre. Y tiburón, porque su advenimiento a la dirección pepera solo se explica porque, emboscado en el oleaje, se haya zampado de un bocado a diversos peces molestos. En los partidos políticos como en la escala trófica, llega arriba el más carnívoro. Habrá que ver si Ayuso tiene mejores dientes… o alma de bocadillo de calamares.

Feijóo se parece al PSOE tan peligrosamente en ideología, amistad con la antiespaña, amoralidad, tics totalitarios, cainismo y corrupción -el río que suena últimamente- que no es que los votantes del PSOE vayan a terminar votando al PP, sino que va a conseguir que los más acérrimos peperos voten realmente al PSOE.

No hace falta ser Casandra -aunque siempre ayuda- para saber que no va a tocar ni una cagarruta de la diarrea legislativa de su antecesor, y sin embargo correligionario, el fraudulento Doctor Sánchez. Y no va a tener problema ninguno porque son sus propias políticas. Van a auparlo a la Moncloa para aplicarlas.

Por no tocar, no va a tocar ni lo único que tocó Rajoy, estafermo del triste recuerdo, del mandato de Zapatero, traidor de la triste figura. Ya saben, el momento lenguado se va a repetir la tira de veces.

Está claro que a Casado no lo veían como nuevo presidente los que nos colocan a los presidentes. Porque si alguien cree que elige algo, está más bien poco enterado de cómo se las gastan los del no tendrás nada y serás feliz.

Sánchez les gustaba. Es un tipo sin principios capaz de vender a su madre, pero ya está muy quemado. No le quedan más madres que vender. Solo le queda vender la exclusiva de nuestra Begoña en el instituto y el día de su boda.

Había que sustituirlo por el líder de la otra pata del bipartidismo. Y Casado era blandito. Mucho ruido y pocos dientes. Mandaron a Piraña Feijóo y Calamar Ayuso a merendárselo. Pero Ayuso les estaba saliendo respondona. Y poco feminazi. Si la consiguen pulir -en ello estamos- nos la colocan.

El caso es que, de momento, nos ha crecido en el bidé un presidenciable dispuesto a decidir por nosotros lo que más nos conviene. Y nos conviene la vacuna, perder libertades, hablar de todo menos español, el PNV como interlocutor ideal, las leyes de Sánchez, las leyes de Montero, las leyes de Zapatero…

Y por cómo se comporta, da la impresión de que alguien le ha dicho que tiene cara de presidente. Y esta vez no es Abascal, seguro. No se engañen: Feijóo es la piraña en el bidé donde nos vamos a remojar, de grado o por la fuerza, todos los españoles.

Hace algún tiempo empecé a preguntarme qué es VOX, pero hace años que me pregunto qué es el PP. Y sigo sin saberlo. O sí.

Me han diagnosticado feijofobia, a mí, que nunca he padecido otra fobia que la de los caballos de madera llenos de malas intenciones. Estoy yo pensando si Feijóo no será un caballo de madera azul lleno de capullos rojos.

Casandra Desencadenada ( El Correo de España )