Define el profesor Piedrola la Salud Pública como el conjunto de actividades organizadas de la comunidad dirigidas a la protección, promoción y restauración de la salud de la población. Dichas actividades, por tanto, son una responsabilidad de los gobiernos, a quienes corresponde la organización de todas las actividades comunitarias que contribuyan a la salud de la población.

Dicho esto, queda claro que la culpa de la pandemia la tiene el virus y la culpa de sus letales consecuencias no la tienen otros que los gobiernos. Gobiernos son el central, presidido por el dúo rojo y los autonómicos en manos de 17 califas de quita y pon.

La realidad es que entre el Dúo y los Califas llevamos un año de sufrimiento, no sé si inmerecido o no ya que somos nosotros mismos quienes nos hemos dotado de semejantes espantajos para gloria y sustento del Estado social y democrático de derecho.

Un año de pandemia ha dejado muchas cosas claras. Una de ellas es que nuestros políticos, todos, viven en una burbuja protegidos, viviendo la pandemia en tercera persona. Por ello asistimos constantemente a escenarios esperpénticos por no referirme una vez más a la letalidad de sus incompetencias.

Europa endurece las medidas, nosotros nos vamos a ver actuar a Rafael. La presidenta de Madrid justifica el concierto afirmando que fue seguro pero que si sube la incidencia se suspenderán. Pues a fecha de hoy ha conseguido tener una de las cifras de incidencia más alta de España. Un suspenso para ella, pero sobre todo para los madrileños. Pero ella sigue en su burbuja y con su discurso burlón.

Los 17 modelos de Navidad no le parecen bien ahora al presidente de Andalucía, pero él sigue teniendo las competencias en sanidad y servicios sociales causa, sin duda alguna, de gran parte de las fechorías cometidas a lo largo de la pandemia. Si la causa de todo es, como ha afirmado, las malditas trasferencias debería por coherencia revertirlas al Estado. Pero no, seguirá con el chollo autonómico le pese a quien le pese.

Puedo asegurarles que en el mes de agosto este humilde médico alertó a diputados nacionales de las consecuencias que tendría sobre la evolución de la pandemia los comportamientos previsibles de nuestros jóvenes o de la necesidad de hacer PCR semanales a los trabajadores de las residencias de mayores. La callada por respuesta fue lo que recibí o mejor dicho aquello de “tomo nota, gracias, Carlos “. Lo que pasó a continuación con la pandemia todo lo sabemos ahora, ellos antes.

Cuando frente a los indicadores de salud y económicos se vieron convertidos en vaca sin cencerro, se inventaron aquello de la dualidad salud-economía. Consiguieron cargarse la salud y la economía. Cuando dijeron que lo importante era salvar la Navidad sabían que no tendríamos Navidad, pero así evitaron encomendarse a la obligada responsabilidad de salvar a España y a los españoles del infierno al que nos han abocado.

España no puede seguir a merced de los moradores de la burbuja y digo esto porque la salud y la economía han conseguido cargárselas, pero no nos cabe ninguna duda que el resto de sistemas sociales y productivos han soportado el mismo azote y por lo tanto se encuentran en penuria absoluta. Habrá que esforzase para que salgan o en sacarlos.

Carlos Navarro Arribas ( El Correo de España )