» OBJETIVO SÁNCHEZ «: ABOLIR A TODOS LOS » PEPITO GRILLO »

Al presidente Sánchez no le gusta nada que le cuestionen. Y quien ose toserle, tendrá los días contados. O eso, dicen, parece que será su objetivo. El último en su punto de mira, Pablo Hernández de Cos, por sus críticos informes sobre las políticas de empleo y de economía del Ejecutivo socialista.

Y es que desde que el gobernador del Banco de España aterrizara en el cargo -curiosamente, casi a la par que Pedro Sánchez lograra el suyo, allá por junio de 2018-, la institución ha vuelto por sus fueros, aquellos tiempos en los que la independencia, rigurosidad y profesionalidad eran marca de la casa. Lo lógico, en cualquier caso. Una reputación tristemente cuestionada desde que estallara la crisis global financiera, pero debilitada aún más si cabe por la propia crisis doméstica y su torpeza en cómo afrontarla.

El caso es que a nadie se le escapa ya que las comparecencias de Hernández de Cos ante el Congreso han devuelto al órgano supervisor un tono severo y nada complaciente ni con el Gobierno ni con el discurso dominante superficial y tópico del que parecíamos «disfrutar» desde hace ya mucho tiempo.

Su informe sobre el extraño Presupuesto 2019 o sobre el efecto del Salario Mínimo Interprofesional -que ha desatado finalmente la ira del Ejecutivo español esta misma semana, con la exigencia de perdon inmediato-, o, también, el del futuro de las pensiones, han devuelto al Banco de España el carácter de «Pepito Grillo» que tanto echábamos de menos.

Pues bien, al gobernador le pasa algo similar que al famoso personaje de Walt Disney, ataviado como un elegante señor, de sombrero y chaqué, que osaba susurrar al oído de Pinocho las veleidades del buen camino, sin conseguir buenos resultados la mayoría de las veces, por no decir en ninguna, como podría ser el caso que nos ocupa. Porque a Sánchez le sobra tener esa especie de conciencia externa.

Y menos si esta tiene un perfil profesional y sin sesgo partidista. Él tiene la suya, y con esa le basta. O estás con él, o contra él. Y si decides la segunda opción, lo mismo te quedas sin silla. Y la del gobernador es golosa para un Gobierno que no necesita verbos sueltos que le enmienden la plana ante Bruselas, mientras la ministra de la cuestión, Nadia Calviño, hace malabarismos para mantener medio contentos a los señores de negro.

¿Se avecina pues el tan esperado baile de sillas en instituciones y empresas vía minar reputaciones? Al más puro estilo Correos. Ya se habla por ahí no solo de la del gobernador del Banco de España, algo dicen también de la de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y de alguna que otra gran empresa de sector clave. Vuelta pues a ese nepotismo recalcitrante del que tanto acusaba el propio Sánchez a su antecesor. En su ADN primará el silencio de los corderos.

María Jesús Pérez ( ABC )