¡ OH, DULCES SERAFINES !

Conmovedor que Podemos denuncie ante la Fiscalía, y por segunda vez, unas presuntas «calumnias e injurias» al Gobierno progresista a través de las redes por parte de una trama organizada. Si uno poseyese talento lírico, que no es el caso, casi me animaría a rubricar unos versos de solidaridad:

«¡Oh, dulces serafines de los desfavorecidos, beatíficos custodios de los oprimidos! / ¡Oh, nobles idealistas que os desveláis por “la gente”, aunque en Galapagar viváis bien calientes! / ¿Qué vil y fachosa mano sabotea vuestros marxistas quehaceres? / ¿Qué diablo tuitero al santón de la coleta zahiere?».

Escucho a Echenique. Los ojos se me nublan ante su gallarda denuncia de «la fabricación y difusión de bulos para generar odio y alarma en la población por parte de la ultraderecha». «No vamos a permitir que envenenen nuestro país en medio de una tragedia», clama el bueno de Echenique, dirigente que siempre se ha distinguido por su buen tono, como cuando elegantemente calificaba de «cáncer» a Rajoy.

Compañero de Irene Montero, que en sede parlamentaria tildaba al Gobierno anterior de «autoritario, machista, fascista y saqueador», amén de «señoritos de cortijo» (le faltó acusarlos de canibalismo y de la separación de los Beatles, pero tal vez se le echó el tiempo encima). Irene, mujer a su vez del Querido Líder, quien definía como «jarabe democrático» los acosos podemitas a adversarios políticos.

Podemos, hoy quejoso por «una campaña de odio», que en abril de 2014 instigó que centenares de personas cercasen el domicilio de la entonces vicepresidenta; que por cierto, no era ningún chaletazo serrano. Partido tolerante, siempre respetuoso con la voz de las urnas, que en octubre de 2016 organizó una manifestación para bloquear el Congreso ante «el golpe de mafia a la democracia» que suponía que gobernase el PP tras ganar «con solo» 137 escaños (hoy lo hace Sánchez con 120 y todos encantados).

Podemos, que durante años ha sido el partido más fullero y faltón en las redes, hoy en liza con Vox. Podemos, que llamaba a Rajoy «delincuente»; que fletó un «Tramabús» señalando como integrantes de una «trama corrupta» a Aznar y González.

Partido hoy de Gobierno que en pleno estado de alarma ha animado una cacerolada contra el Jefe del Estado, bendecida por el vicepresidente-florero Iglesias (ese que el 19 de marzo anunció muy solemne que se hacía cargo personalmente del drama de las residencias de ancianos… y del que nunca más se supo cuando ya lloramos más de dos mil muertos).

Efectivamente, es intolerable utilizar las redes para difamar e insultar al adversario. Pero siempre. No solo cuando uno está en la poltrona.

(PD: España, con 47 millones de habitantes, segundo país con más muertos. Contagios masivos de sanitarios desprotegidos, chapuza de tebeo con el material chino, prevención nula cuando la epidemia ya acogotaba Italia… Si hubiese sucedido con un Gobierno conservador se saltarían el confinamiento para acosar sus sedes. Pero ellos tienen bula, y mostrando su querencia autoritaria ya denuncian a sus críticos ante la Fiscalía).

Luis Ventoso ( ABC )