Empezamos la semana fuerte, con la ómicron a tope. “El mundo en vilo”, titular textual del telediario de las 3 de la tarde, el mismo que en su momento usó el autodenominado “periódico global” al día siguiente del ataque a las torres gemelas de 2001, en espera de la represalia de George Bush al ataque islamista.

La variante sudafricana del virus, con su letra griega correspondiente, recorre Europa como si de un nuevo y trágico fantasma se tratase en la Historia de la Humanidad.

La pandemia ya se asemeja al mal eterno, como el fascismo inmortal y recurrente imaginado por Umberto Eco; como en Un mundo sin fin, la novela de Ken Follett, pero en este caso contagiado de terror, control e ingeniería social.

Siguen los congresos regionales del PSOE que afianzan su discurso triunfalista de una España irreconocible y ajena a la realidad cotidiana del hombre de a pie.

VOX advierte que sin ellos el PP no va a ningún lugar y Casado mira hacia otro lado, y no es justamente hacia la derecha. Buxadé pregunta a Casado si piensa gobernar con ERC tras renovar el Tribunal de Cuentas y adelanta que pedirán entrar en los gobiernos que apoyen. Y ya, Ayuso y Monasterio acuerdan presupuestos en Madrid.

Los precios suben un 5,6% en noviembre y tenemos más inflación en un mes que la mismísima Argentina, volviendo a batir récord en el precio de la luz mientras encabezamos la lista del paro en Europa. Pero vamos mejor -como dice el presidente- en políticas verdes, feministas y en el doblaje de contenidos audiovisuales en lenguas cooficiales.

Hemos visto una movilización masiva contra la nueva Ley de Seguridad Ciudadana. Más de 150.000 manifestantes acompañaron a todos los sindicatos policiales unidos por vez primera contra el gobierno que demostró ser un claro malestar de una parte de la sociedad hasta ahora silente.

Los secesionistas de ERC amenazan a Sánchez con no votar los presupuestos del gobierno, si no cumple lo pactado en la Ley Audiovisual sobre la cuota obligatoria del 6% en lengua catalana en las plataformas de pago. Y la nave va, con los presupuestos como en una película de Federico Fellini.

EH Bildu parece estar incorporado de facto a la “dirección del Estado”, como en su momento manifestó el ex vicepresidente Pablo Iglesias. Hemos visto al PSOE y sus aliados tumbar la ley para prohibir los homenajes a los asesinos excarcelados de ETA y a la diputada Aizpurúa actuando como si fuera su portavoz en el Congreso, leyendo un comunicado de los presos de la banda terrorista.

El PSOE firmó junto a sus socios separatistas y la extrema izquierda en su conjunto, el veto para que en las ruedas de prensa en el Congreso no se formulen preguntas incómodas por parte de la llamada burbuja mediática de la extrema derecha encabezada por EDATV y 7NN. Las palabras de Iglesias estaban en lo cierto.

Mientras la OCD rebaja las expectativas de recuperación económica de España en dos puntos, los precios de los alimentos se incrementan, la inflación coge velocidad, la factura de la luz se dispara, y el gobierno acusa a la oposición de hacer política tóxica y estar fuera de la realidad con una visión catastrofista en una “España que afronta el futuro sobre bases muy sólidas”, según las propias palabras del presidente del gobierno.

Vuelven las restricciones, los vacunodromos a tope, mientras la Unión Europea plantea la vacunación obligatoria para toda la ciudadanía. En España hay comunidades que piden lo mismo. Los niños de 5 a 11 años comenzarán con la inoculación el 15 de diciembre. El vecino Portugal se encuentra en Estado de Calamidad por la pandemia, y aquí la calamidad está instalada en el Estado.

Eso sí, aunque a muchos no les guste, la burbuja mediática de la ultraderecha no dejará de preguntar las veces que haga falta, porque de eso se trata el verdadero periodismo.

José Papparelli ( El Correo de España )