ORAMAS

La diputada canaria Ana Oramas quiso, al anunciar ayer su voto negativo en la inminente votación a la coalición pro de Sánchez, pedir unas incomprensibles disculpas a su partido por no seguir la disciplina de voto ni haber comunicado su intención a los órganos internos de la formación (de haberlo hecho, seguramente se habrían tomado medidas contra ella).

También aprovechó para ‘desdiabolizar’ a cuantos han sido requeridos para modificar el sentido de su voto. Esto hubiera debido arrancar un sonoro aplauso en este mundo de buenismo hipócrita y pueril que se ha enseñoreado de la sociedad. El silencio a sus palabras fue, sin embargo, atronador.

No está el horno partidista para bollos ecuménicos. Ahora toca repartir el botín los unos, y preparar la trinchera los otros. Los presupuestos serán la primera batalla de la guerra por el poder.

Tadeu ( El Mundo )