ORGÍAS EN SILICON VALLEY

“Si existo, no estoy muerto. Si estoy muerto, no existo. ¿Por qué he de temer lo que no existe si yo existo?”. Epicuro fue uno de los primeros en explicar que era de necios pedir a los dioses lo que un hombre puede conseguir por sí mismo. Pero lo que asombra no es el pensamiento de este transgresor, que enunció la alegría de vivir frente a la religión, sino que los jóvenes dioses que han logrado el salto de la Humanidad con la tecnología sean ateos y sigan en el siglo XXI a un filósofo nacido en Samos 341 años antes de Cristo.

La California de la contracultura y del aullido de Ginsberg -el que vio las mejores mentes de su generación destruidas por la locura y los pinchazos coléricos- se ha conectado con las galaxias, aunque sobre ética y razonamiento filosófico no ha inventado nada nuevo. Los jóvenes colgados imaginaron la Arcadia tecnológica en un garaje y ahora añoran el Jardín de Epicuro. La fusión de universidad y capital-riesgo -con investigadores, programadores, ingenieros, empresarios- tiene como autores de cabecera a Epicuro y a Ayn Rand, a la que describen como el único cerebro que tuvo, con el Objetivismo, un pensamiento original en el siglo XX.

Los jefes del Valle del Silicio han coincidido al final de la escapada con Carlos Marx, que consideraba a la de Epicuro la cabeza más poderosa de la Antigüedad: el más grande educador griego, creador del materialismo junto a DemócritoSénecalo adoraba, lo cita constantemente en Cartas a Lucilio. Inspirándose en él, dormía en un tablón, tomaba polenta para cenar. Engels llamó al filósofo cordobés abuelo del cristianismo.

Además de Epicuro, se ha puesto de moda la citada Ayn Rand, atea y anticomunista, seguidora de Epicuro. Según ella, el único mandamiento moral que tiene el hombre es “Pensarás”, y el único sistema orientado hacia la vida de un ser racional es el capitalismo. El manantial y La rebelión de Atlas son libros de cabecera de los ejecutivos. Ayn se escapó de la URSS, llegó a Hollywood, fue extra en películas de romanos y después trabajó como guionista.

No sé si los amos del mundo han tomado el numero cambiado respecto a Epicuro, que consideraba que el placer del hombre prudente consiste en la obtención de la ataraxia, la quietud del espíritu, el ánimo sereno, la tranquilidad, la disminución de las pasiones.

La alegre moderación del maestro de los estoicos no es lo que siguen los amos de Silicon Valley. Según Brotopia, el libro de Emily Chang que puede incendiar Santa Clara, los lobos de la tecnología, los amos del mundo, practican sexo en grupo, montan orgías metiéndose de todo, abusando de mujeres y muchachos emigrantes que buscan trabajo y duermen en la calle.

Raúl del Pozo ( El Mundo )