Ayer oía por RNE, que ni es nacional ni de España, y más bien parece una cadena separatista más, que en los ocho días del “Orgullo” se habían manifestado en Madrid entre 700.000 a 1.500.000 personas…

Desde luego, como estadísticos, RNE no tiene precio, pues hay una pequeña diferencia entre ambas cifras.

Tampoco sé si se han dedicado a contar a los integrantes de ese colectivo cada vez que han salido a la calle, o es que la mitad de los madrileños son sodomitas… Y yo, ¡sin enterarme!

Según el INE, Madrid tenía en 2018 3.233.000 habitantes, y no creo que haya crecido mucho la cifra hasta la actualidad.

Ergo, la Madrid son de sexos fluidos, pues el otro día leí que un programa informático para ligar, ofrecía treinta y nueve “variantes” sexuales.

Empezamos con los sexos binarios, terciarios,  etc., y yo, que ya estoy mayor, la verdad es que me pierdo.

Al homosexual de toda la vida, o a la lesbiana,  mi respeto, como siempre lo he tenido.

He tratado con ambos colectivos, y tengo algunos amigos entre ellos, y siempre me han parecido personas educadas, correctas y muy sensibles.

Recuerdo a un cliente y amigo –hola Javier, si me estás leyendo-, que al preguntarle hace unos años que sí iba a ir a Madrid a esta “fiesta”, me dijo que ni loco.

Que él quería vivir su sexualidad libremente, y que le parecía un espectáculo patético el desfile, etc.

Vamos, que no iba ni aunque le pagasen todos los gastos…

Hoy he encendido la TV –soy pecador, lo confieso-, mientras almorzaba, a media mañana, y he visto a la todavía ministra, Irene Montero, bailando sobre una tarima o lo que fuese, y la verdad, me ha dado pena, mucha pena.

Me ha parecido como un pollo sin cabeza, de esos que en la agonía de la muerte –en su caso, política-, todavía creen que están vivos, y se siguen moviendo, hasta el espasmo final.

Por supuesto que los que hemos leído un poco, sabemos perfectamente como se trata a los homosexuales en Cuba, Rusia, etc., es decir, en los países comunistas.

Como a auténticos delincuentes.

Pero aquí, la PSOE, “Hundidas” Podemos y los partidos izquierdistas en general, y separatistas en particular, se agarran al  voto homo, como las pirañas a sus presas.

Hasta Yolanda Díaz, ese bluf promocionado por la PSOE para acabar de hundir a Podemos (aunque, en realidad, se bastan y se sobran ellos solos), siempre habla de “nosotras”, por lo que su Suma más parece una resta que otra cosa.

Quiere construir un frente común de la izquierda –en realidad de los comunistas, y los tontos útiles que pueda reclutar-, pero sin los partidos de izquierdas, todo a su mayor gloria y satisfacción.

Pretende construir un partido de izquierdas, pero sin líderes de su cuerda.

Vamos, hacer una tortilla francesa, pero sin huevos…

Supongo que también acudiría a la manifestación.

Y, como guinda final, la Pantoja, que a la vejez viruelas.

Dice ahora que sale del armario, y que ella es igual que ellos, que ellas y que elles. (La académica de la lengua, Irene Montero, inventó este palabro).

Le sucede lo mismo que a los “socialistos” y comunistas: tienen mucho amor…, al dinero.

El sexo es lo de menos.

Ramiro Grau Morancho ( El Correo de España )