ORIGINALIDAD

Ser original en cualquier campo de la vida resulta harto difícil. Tampoco es fácil ser honesto. Muchos lo son por falta de oportunidades.

En todo caso, aunque no se alcancen cimas de genialidad ni de pensamiento propio, se puede intentar andar por el recto camino de la honradez, sobre todo si se quiere gobernar el país donde uno vive.

Por ejemplo, tal y como recordó Sánchez en el pleno de la moción de censura que le permitió dormir en La Moncloa, lo habitual en Alemania es exigir la dimisión de cualquier político al que se le descubre el plagio de su tesis doctoral.

Está claro que España no se encuentra al nivel germano, no solo en la ingeniería de los coches, sino también en la exigencia ética a los dirigentes.

Se puede ser ejemplar, se pueden imitar los buenos comportamientos, pero quedan para muy pocos la lucidez y clarividencia que sí demostraron otros muchos a lo largo de los siglos.

Por eso, la inmensa mayoría somos vulgares, aunque alguno plagia más que otro. Me temo que en la Universidad española existen más amanuenses de la copia que gente pensando. Silencio.

El Astrolabio( ABC )