El líder de EH Bildu, Arnaldo Otegui, monopolizó ayer buena parte de los actos conmemorativos del 42 aniversario de la Constitución con el permiso de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Sin ellos, sus ataques a la «supremacista» Carta Magna y su apelación a una «Constitución hecha por vascos en un proceso constituyente y votada por vascos» habrían sido irrelevantes.

Pero como es el Gobierno quien ha atribuido a un terrorista como él la capacidad de asumir «la dirección del Estado», todo lo que afirme adquiere tintes de verosimilitud. Sánchez e Iglesias han indultado políticamente a un condenado por terrorismo, están pervirtiendo la letra y el espíritu de la Constitución, y son partidarios de referendos soberanistas «pactados».

Ese es el precio impuesto para que puedan gobernar. Dinamitar la legalidad vigente y romper la unidad de la nación son las bases de ese «proceso constituyente».

Nada es casualidad cuando Iglesias o el ministro de Justicia hablan en idénticos términos a los de Otegui.

ABC