OTRA PATALOGÍA ESPAÑOLA

Matar sale muy barato en España. Solo hay que ver a los etarras pasearse por las calles de sus pueblos o contar el tiempo en prisión de algunos asesinos.

El último escándalo al respecto es el caso de Rodrigo Lanza: mata a un hombre por llevar unos tirantes con la bandera de España, y puede quedar libre en menos que canta un gallo. ¡Qué poco se valora la vida en nuestro país y cuánto valor se le da al dinero!

Repase el lector la nómina de condenados por corrupción y el montante de años que deben pasar entre rejas. Insisto, qué enfermedad padece esta sociedad española, que condena a catorce años a un financiero por usar indebidamente una tarjeta «black» y deja salir a quien descuartizó a una joven.

Urge una reforma del Código Penal, pero nada bueno debemos esperar en esa dirección del Gobierno social-comunista que se nos viene encima.

Pero, además de actualizar las penas, también habría que detenerse a observar a esos señores que imparten justicia, llamados jueces, y que tan poca sensibilidad demuestran hacia el dolor humano mientras son implacables como nadie frente al dinero.

El Astrolabio ( ABC )