La podredumbre moral de la sociedad vasca, que cuando no ha apoyado a los terroristas de ETA ha guardado un silencio cobarde y cómplice, se escenificaba estas semanas atrás con el apoyo de una buena parte de la Iglesia vasca al párroco de Lemona,  una clase de clérigos que no difieren de los clérigos del DAESH más que en que llevan chapela en vez de turbante.

Tiempo atrás escribía en uno de mis artículos que andando el tiempo en España se acabaría tratando a los etarras como se trata hoy a los terroristas del maquis, como luchadores por la libertad. Me afirmo y ratifico, porque, tristemente, la altura moral del resto de la sociedad española parece que no difiere mucho de la vasca.

Que se pacten los presupuestos de la Nación con los proetarras y que se cuente con ellos para la gobernabilidad de España, blanqueándoles públicamente, pone de manifiesto, no solo que en España tenemos el gobierno más extremista de toda Europa, sino que en La Moncloa se ha instalado una ultraizquierda dispuesta a desmantelar España y pisotear las libertades del pueblo soberano español.  En 2016 el Comité Federal del PSOE echó a la calle a Pedro Sánchez por mucho menos.

¿Qué hace falta más para que el pueblo español reaccione?

Bien es cierto que la militancia del PSOE devolvió a Pedro Sánchez a la Secretaria General, no rechistó cuando formó el gobierno Frankenstein y sus cuadros no irán más allá del mohín ante este nuevo atropello. Seguramente podrá más el interés de poder seguir yéndose de putas y zamparse mariscadas a costa del contribuyente, la cobardía o el puro sectarismo, antes que plantar cara a un líder sin ninguna dignidad, que traiciona a España y que de nuevo vende a las víctimas de ETA.

¿Romperán PP y Ciudadanos todo tipo de relaciones con el PSOE? ¿Al menos se levantará el PP de la mesa donde se reparten los cromos del CGPJ? ¿Inés Arrimadas dejará de tender la mano a Pedro Sánchez?   ¿Estarán ambos partidos dispuestos a hacer el vacío a los mamporreros mediáticos que justificaran el pacto con los proetarras y dejar de acudir a sus programas?  Mucho me temo que saben perfectamente cuál es la respuesta.

Como con el estado de alarma y la crisis del COVID-19 es imposible organizar una respuesta multitudinaria en la calle. Si en España hubiera sociedad civil, estaría organizándose un boicot a los medios de comunicación que apoyan a un gobierno que pacta los presupuestos con ETA y, sobre todo, a sus anunciantes. El bolsillo es lo que más les duele.

Frente a la censura que nos quieren imponer desde el poder  hay que repudiar socialmente, no sólo a los periodistas que sirven al gobierno social-comunista, sino al gran capital que les financia.   No basta con dejar de ver los canales, escuchar la radio o leer los periódicos afines al régimen ultraizquierdista y separatista, hay que dejar de consumir los productos que anuncien.

Igual que hay que evitar usar en la medida que se pueda los servicios de la empresas del IBEX35, que sostienen a dichos medios y al propio gobierno de Sánchez, buscar alternativas, aunque no sean españolas, ya que la única patria del gran capital es su cuenta de resultados, como bien han demostrado.

Si además una importante cantidad de ciudadanos, autónomos y empresas dejasen de pagar impuestos directos, consignando judicialmente las cantidades debidas al fisco, a disposición del gobierno legítimo de España que surja tras convocatoria de elecciones, se conseguiría colapsar la administración  hasta lograr la dimisión de Sánchez.

¿No habrá en España 5 o 6 millones de justos? ¿Está la sociedad española igual de podrida que la vasca? ¿No habrá en España líderes dispuestos a guiar la rebelión pacífica contra este gobierno traidor? ¿Perecerá España como Sodoma y Gomorra?

¿No nos quedará, como  a Lot,  más salida que el exilio sin volver los ojos atrás?

Mateo Requesens ( El Correo de España )