La semana pasada escribía sobre una miserable ministra de Educación que padecemos todos y sobremanera nuestros niños y jóvenes. Esta semana toca hablar de otros dos indignos ministros, uno de ellos afortunadamente ya exministro.

Empezaré por este último, que se ha visto expulsado, no dimitido motu propio, de su cargo de vicepresidente del gobierno por imperativo de la Unión Europea, so pena de no poder cobrar España los fondos que este gobierno espera como agua de mayo para prolongar un poco más su permanencia en el poder.

Por otro lado, perdido el poder y el estatus que da el Consejo de Ministros, no tenía otra opción que refugiarse de nuevo en un partido cada vez más magro en inscritos -como gusta decir este gaznápiro- votantes y simpatizantes y con más enemigos internos.

Vuelve a la agitación de la calle a ver si rebaña algún puñado de votos y si supera el listón del 5% de los sufragios y salva los muebles de un tinglado que empieza a ser una escombrera. Quería zamparse por la cara a su antiguo correligionario Errejoncito que, como era de esperar, le dio con la puerta en las narices a la primera de cambio.

Este infame sujeto, siempre va a reventarlo todo y para nada le importa gobernar, legislar, favorecer a los más pobres y débiles, etc. Lo único que le importa es cargarse la ya debilitada clase media, fabricar pobres sumisos, aunque ello suponga ser un lacayo estratégico de los grandes trusts financieros y especulativos, de comunicación, a los que sirven también todos los órganos e instituciones mundiales, que han sido cooptados por ellos.

Aunque él lo niegue, este sujeto es un machista de tomo y lomo, a pesar de que el feminazismo y su gineceo más próximo lo pase por alto en pro de las subvenciones a las que riega su compañera actual y las prebendas en cargos y chiringuitos en los que el macho alfa coloca a sus favoritas. Así de rancio y asqueroso es este proceder.

No se si usted, amigo lector, se habrá fijado en su último gesto machista, con motivo de la entrega de cartera a su compañera la ministra de trabajo a la que sobeteó -inapropiadamente y en el escenario más inadecuado- cuerpo y pelo, zona altamente sensible e íntima si la hay en todo ser humano.

Voy ahora con el segundo infame:

Se trata del indigno, mentiroso y presunto prevaricador ministro del Interior Grande-Marlaska. Este señor tiene carros y carretas de trapacerías, presuntos delitos, canalladas, mentiras, etc. Pero hoy quiero centrarme en la indignidad que perpetró cesando en su día al Coronel Pérez de los Cobos, Jefe de la Comandancia de Madrid, sita en Tres Cantos.

Esta indignidad, me toca muy de cerca. En mis tiempos de preparación a la AGM me dio clase durante un par de veranos de análisis matemático y geometría descriptiva el comandante 2º Jefe de la 713 Comandancia de Lugo D. Cosme Rodríguez Mínguez. De él y del ambiente de la comandancia aprendí los valores de la Guardia Civil de honradez, sacrificio y honor, este último su divisa.

La penúltima indignidad de este sujeto que se dice fue magistrado, consiste en haber cesado como Jefe de la Comandancia madrileña al Coronel Pérez de los Cobos por no haberle reportado a la directora y a los superiores políticos el contenido y alcance de las investigaciones que los subordinados suyos habían desarrollado en calidad de policía judicial de un juez en una causa abierta, fuese la que fuese. Con posterioridad y conocedor el sujeto Grande Marlaska de su metedura de pata, intentó taparlo como si de una medida de mera reestructuración de personal se tratase.

Este magistrado en excedencia, al que la hoy Fiscal General del Estado tachó de maricón (sic) en una cinta que todo el mundo pudo oír, ha privado a este oficial , número 1 de su promoción, con una intachable y meritoria hoja de servicios al Estado y a la Nación de su ascenso a General de Brigada prevaliendo en el ascenso a los números 2, 3 y 4 de la citada promoción.

La Audiencia Nacional, ha venido a dar la razón al recurso interpuesto por el Coronel, ordenando que  sea repuesto en su condición de Jefe de la Comandancia de la que fue relevado. El ministerio del Interior y por ende se entiende que su ministro, van a recurrir ante el TS la sentencia de la AN y por tanto queda en suspenso la incorporación ordenada por la juez de la AN, hasta que el TS resuelva y sentencie en firme.

Es difícil encontrar tamaña villanía, que muestra una personalidad endeble, carente de valores de hombría, valentía, decoro y probidad. Y villanía además, por no tener el decoro de que una sentencia de una compañera suya en la que roza pero no determina un delito de prevaricación, no le suscite la dimisión del alto cargo institucional que ocupa.

Ya se que no me va a hacer caso, pero le aconsejo que no vuelva usted a pisar un juzgado para no mancillarlo y quédese en su casa cobrando sus retiros que procedan o siga comiendo en el psoebre y la pocilga que ahora le engorda y a la cual sirve.

Yo me quedo, y espero que conmigo otra muchas gentes, con los servidores de todos nosotros que se juegan vida y familia a cambio de una miseria pecuniaria, pero con su honor y patriotismo intacto.

José Enrique Villarino Valdivielso ( El Correo de España )