PABLEMOS EL CANSINO

Ya Pablo no es portada cada día;
carece del tirón que tuvo antaño.
Lo del prusés le ha hecho mucho daño,
y no tiene aquel gancho que tenía.

No cala su habitual hipocresía;
no cuela ni en los suyos el engaño.
Con él se aburre ya hasta su rebaño,
que pasta en la monótona apatía.

Intenta hacernos ver cómo compite,
pero invariablemente se repite,
con campanuda voz y fatuos gestos.

Y ya hasta su coleta se amojama
cuando anuncia, en su enésimo programa,
que pretende subirnos los impuestos.

Fray Josepho ( LibertadDigital )