PABLENIN ESPIARÁ AL CNI

En sólo un mes, el gobierno socialcomunista uncido al separatismo ha alcanzado una velocidad que envidiarían Carlos Sáinz -padre e hijo- y el joven Fernando Alonso. Si la semana pasada medio Gobierno se calcinaba en una pira de embustes sobre la cómoda estancia en Barajas de la genocida Delcy Rodríguez, el jueves y el viernes se consumó el asalto a los cielos de los marqueses de Galapagar que apuntan a virreyes de la II República Bis. Kim Il Kong espiará a los espías. Kim Il ÉL, a la policía. Ni los Ceaucescu.

Lo peor para el sueño -insomnio, lo llamó Sánchez- de los españoles es la designación de Pablo Iglesias, agente del régimen asesino de Caracas y financiado por la teocracia iraní, como miembro del pequeño grupo de ministros que revisan los expedientes del CNI.

Y contra esa pesadilla llegó el teledebut de Irene Montero como ministra-influencer (léase influyenta) y experta en Justicia de Género en el programa de Ana Rosa, donde denunció el trato vejatorio que la policía seguiría dando a las mujeres que denuncian abusos sexuales, aludiendo brumosamente al caso de la minifalda, aquella sentencia grotesca de 1989 que, claro está, no dictó un policía sino un juez.

Kim Markeshian exhibió así su oceánica ignorancia y su desprecio por las policías que desde tiempos de Aznar atienden a las denunciantes de abusos sexuales. Y trató de mentirosa a Ana Rosa, que negó esas supuestas conductas vejatorias en la policía, más aún explicadas con un caso de hace 30 años que mostraba su ignorancia.

El alarde de la erudita de Galapagar se produjo al día siguiente de pasear a la Heredera en horario laboral para recibir el homenaje del servicio ministerial. Y de que, en las Cortes, tras responder Kim Il Kong por Kim Il ÉL, ambos vetaran la creación de una comisión sobre prostitución de menores en centros de acogida del Estado. En 48 horas, es difícil llegar a más con menos ética y menor inteligencia.

El Felón de la Moncloa está demostrando con los comunistas la misma debilidad que con los separatistas. Aterrado por la posibilidad de perder su apoyo parlamentario, sobre todo antes de votar los Presupuestos, les concede lo que pidan, incluso se adelanta a sus peticiones, mientras los ministros del PSOE se difuminan o calcinan ante su total indiferencia.

Él envió a Ábalos a recibir a Ugly Delcy y sus cuarenta maletas doradas, pero está dejando que se coma solo el marrón que él le sirvió. Aunque Arancha Exteriores esté batiendo en pocos días la marca de majaderías de todos los gobiernos del PSOE y parte de los del PP, aunque la cobardía de Marlaska alcance niveles artísticos, aunque la desaparición de Margarita Robles siga preocupando a los que confiaban en ella como el último valladar frente al totalitarismo podemita, el que va camino de la pira es Ábalos, que es el que menos pintaba en Barajas, aunque su verborragia le dé grandes alegrías a su íntima enemiga Carmen Calvo.

Ahora bien, a ella se las niega la marquesa de Galapagar, que ha impuesto su zarrapastrosa ley del sí es sí, pese a que su redacción espantó al meritxoll de Justicia. A ambos los vendió Sánchez en cuanto piafó el marqués. A la marquesa y feministra, ni tocarle un selfie.

Federico Jiménez Losantos ( Libertad Digital )