PABLO EN EL LICEO

Manifestaciones, movilizaciones, canciones. De momento, pacíficas. La tormenta del nacionalpopulismo, ese movimiento reaccionario que amenaza Europa, se extiende por Cataluña. La marea ha llegado al Teatro del Liceo. Anteanoche, las damas y caballeros que asistían a la función gritaron “Votarem” y cantaron Els Segadors.

Los espectadores pertenecían, según la opinión de Julio Anguita, a la peor burguesía del mundo, la que en el pasado era atacada con bombas en la platea por los anarquistas. Esa burguesía se ha unido a los republicanos separatistas y a los izquierdistas de la CUP para proclamar la independencia de Cataluña. Mientras, los descendientes y seguidores de Anguita han adoptado una neutralidad activa con los independentistas y están gozando con la ópera de la Rambla.

Los estudiantes cortan la Diagonal, rodean el cuartel de la Guardia Civil, destrozan los coches de la Benemérita. De momento, lo de Cataluña es un serio problema de orden público. Caceroladas y gritos, claveles y canciones. Los separatistas hablan de represión de las libertades, de presos políticos. Apoyan a los jefes del putsch, que se han tirado muchos pegotes y han mentido en la propaganda.

Ahora, estos políticos han cambiado la furia por el llanto y se expresan como zombis. Junqueras, después de bellaquear tanto, ahora lloriquea y sigue mintiendo. En la Sexta, Ferreras le ha metido bien la muleta al morlaco santurrón, pero éste ha seguido difundiendo burdas mentiras, según comenta el ministro del Interior. El vicepresidente de la movida separata insiste en decir que Mariano Rajoy ha suspendido la autonomía. Enric Millo, delegado del Gobierno en Cataluña, le contesta: “Junqueras, al que acabo de ver llorando, sigue siendo vicepresidente. Y sigue siendo president Puigdemont”.

Es que los jefes de la intentona se están quemando en sus propios sueños. Como ha ocurrido siempre: tienen encima la flor de la canela. Desde la Restauración, todos los gobiernos de España han estado enredados en el laberinto de Cataluña. Azaña, al final de su vida acabó diciendo que si los separatistas iban a descuartizar España, prefería a FrancoAntonio Machado consideraba a los separatistas “españoles insuficientes, incompletos”.

Podemos se une a PDeCat, PNV, Compromís y Bildu para denunciar lo que entienden como represión en Cataluña. Le comento a Juan Carlos Monedero que por los votos de las mareas periféricas van a perder el resto de territorio. Y él contesta: “Tanto el Gobierno de Puigdemont como el de Rajoy están fuera de la Constitución. Pero los independentistas desconocen artículos envejecidos que van contra la participación y Rajoy atenta contra artículos esenciales que sostienen el Estado de derecho. Ada Colau y Manuela Carmena han apelado al sentido común del diálogo, la reforma constitucional y los nuevos derechos sociales. Y ahuyentar a los locos”. Yo le digo: “Recuérdale a Pablo el Antonio Machado que detestaba la romanza de los tenores huecos y tenían gotas de sangre jacobina”.

Raúl del Pozo ( El Mundo )