PABLO IGLESIAS ENTIERRA EL 15-M

De aquella inflamada retórica con la que Pablo Iglesiasemergió en la vida pública no queda ya ni rastro. Podemos certificó el 26-M el entierro del 15-M, movimiento del que se erigió en albacea usando como combustión electoral la contestación en la calle a raíz de la crisis. En cinco años, la formación morada ha pasado de disputarle la hegemonía al PSOE a desplomarse tras perder casi todos los ayuntamientos del cambio, 860.000 votos y 68 diputados autonómicos.

El severo correctivo recibido por Podemos no se explica solo por la profunda división interna, sino por la insolvencia de sus dirigentes allí donde han ejercido labores de gobierno. Tanto en el ámbito municipal como en Castilla-La Mancha, región en la que se ha quedado sin escaños.

Iglesias verbalizó ayer una insuficiente autocrítica, aunque volvió a emplazar a Sánchez a formar un Gobierno de coalición. Tras la debacle en las urnas, no está en condiciones de formular exigencias de máximos, pero necesita entrar en el Ejecutivo para evitar caer en la marginalidad.

Podemos es hoy un partido exangüe, anclado en la radicalidad y con una estrategia supeditada a los intereses de una dirección aferrada a sus puestos. Iglesias quería combatir la casta y ha acabado formando parte de ella. El fracaso del populismo resulta inapelable.

El Mundo