PAGUE Y NO ENREDE, CHIQUI

Aunque somos un país de letras, este enredo surrealista puede resumirse de manera muy sencilla: el Gobierno de Sánchez les ha guindado a las comunidades autónomas 2.500 millones correspondientes al IVA de diciembre de 2017, que les correspondían según las normas contables en vigor.

Así de fácil. Sánchez y su gesticulante ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tuvieron dos años para abonar el dinero. No lo hicieron y ahora Montero se escaquea alegando que «esos 2.500 millones ya no existen» y que el plazo de pago ya ha prescrito.

En una frase que siempre iluminará los anales de la épica socialista, la extraordinaria Carmen Calvo proclamó en su día que «el dinero público no es de nadie». Montero es de

esa escuela. Si empleásemos el coloquial gracejo que adorna a la ministra, cabría responderle lo siguiente: El dinero del IVA, chiqui, no salió del aire; lo pagaron a tocateja los ciudadanos españoles de las distintas regiones, salió de sus bolsillos; así que es un cachondeo que pretextes que la pasta se ha evaporado.

Estamos ante un caso insólito de deslealtad institucional y de inseguridad jurídica fomentada desde un Ejecutivo. La ministra ha llegado a calificar de «chiste» la demanda de las comunidades y ha comparado a Galicia, Castilla-La Mancha y Andalucía con los separatistas catalanes.

Ha logrado encorajinar hasta a los barones del PSOE, que usualmente callan medrosos ante los enredos de Sánchez (incluidos los que ponen en riesgo las costuras de la nación). Page y Lambán se han sumado a las comunidades del PP que anuncian que acudirán a los tribunales. ¿Por qué tiene el Gobierno de Pedro y Pablo tan pocas ganas de devolver los 2.500 millones? Pues porque empeoraría su balance contable, añadiendo otra mala noticia económica a las que ya está acumulando.

La sevillana María Jesús Montero, de 53 años, ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, estudió Medicina, pero apenas ejerció. Primero se dedicó a la gestión sanitaria y después ocupó cargos en la Junta, donde fue consejera de Salud hasta 2013, que es de lo que sabe.

En ese año, Susana Díaz la nombró consejera de Hacienda, elevándola así a su umbral de incompetencia, pues carecía de formación en la materia (como acredita ahora con el misterio Dan Brown de los 2.500 millones etéreos). Haciendo gala de notable elasticidad en sus lealtades, Montero pasó sin inmutarse de afecta al susanismo a feligresa fervorosa del sanchismo.

Hay que medrar. Dialécticamente, cultiva una vehemencia atropellada con fachada de acero inoxidable: ante el horrible dato de paro de enero, cuando se destruyó la mitad del empleo creado en 2019, su valoración consistió en repetir una y otra vez que el mes fue excelente. María Jesús tiene la didáctica virtud de ejemplificar los tres mandamientos del sanchismo-redondismo: 1) La verdad no existe.

Todo revés del Gobierno puede revertirse repitiendo la mentira adecuada 2) Las instituciones están para retorcerlas al servicio del PSOE. 3) El principal y único objetivo del Gobierno es perdurar. Cueste lo que cueste, caiga quien caiga (España incluida).

Luis Ventoso ( ABC )