EL PAÍS DE LA SEÑORITA PEPIS

Entre Rajoy y Puigdemont nos tienen a todos en un ¡ay! , y eso no es serio porque nos están tratando como  si fuésemos los espectadores de una película de suspense mientras que  ellos   se comportan como los guionistas de una trama cuyo final no quieren desvelar, tal vez porque lo desconocen.

De los otros  políticos que juegan al sí pero no, que es una costumbre propia de gente de menor cuantía intelectual y moral, tampoco podemos esperar demasiadoporque vivimos el momento histórico más complicado de los últimos cuarenta años, con la clase dirigente más mediocre desde que España recuperó la democracia a la muerte del dictador.

Ese problema no sería tan grave si la sociedad civil tuviese lo que le falta a nuestros representantes políticos, pero parece que nos ha mirado un tuerto porque se nos han juntado el hambre con las ganas de comer y no hay pan para tanto lerdo que ha crecido como setas al amparo de un discurso cainita que sirve para aplaudir a quienes nos matan y abuchear a los que se duelen del dolor de todos.

En tiempos del extinto se hablaba de la mayoría silenciosa, que es una frase que envuelve una falacia porque para ser mayoría hay que hacerse notar con valentía e incluso con descaro ya que en caso contrario los sin sustancia se  crecen.

Esa es la razón por la que regreso de vez en cuando a tratar estos temas que tienen que ver con la libertad, con la justicia, la dignidad, y la solidaridad con los españoles de Cataluña que se sienten acosados, y a veces demasiado solos, frente a un gobierno golpista y una sociedad sectaria.

Unos ciudadanos que saben cómo se ha llegado a esta situación tras las permanentes bajadas de pantalones de los distintos gobiernos de España que cambiaron dignidad por votos y cedieron a los nacionalistas derechos de todos  para exclusivo beneficio de quienes llevan siglos queriendo irse.

Parece que a día de hoy no ha cambiado casi nada porque,  hasta para aplicar la ley frente al delito permanente con el que convive el gobierno catalán, el PP, el PSOE e incluso Ciudadanos están jugando a poner paños calientes en una herida que exige intervención quirúrgica.

Nada deben esperar los ciudadanos de los otros partidos que aceptan participar en la mascarada del referéndum del día 1 de octubre, porque viven en la estrategia del cuanto peor mejor, que es el único  charco en el que les gusta nadar.

Lo dicho. Vivimos el en país de la señorita Pepis , con  unos políticos de cartón piedra y una sociedad que se reparte en tres sectores : los  no aseados indigentes morales, los miedosos que guardan silencio y los que aún conservan la dignidad y luchan por seguir siendo libres.

Diego Armario