PAISAJE TRAS LA BATALLA

Rivera dio ayer un buen ejemplo de coherencia política y de cultura democrática. Ya nos habría gustado a todos que Sánchez reaccionara de manera parecida cuando cayó de los 110 escaños de Rubalcaba a los 90 y, después, a los 84. Pero no lo hizo.

Probablemente, Sánchez sea el político español que más marcas negativas ha registrado en nuestros 42 años de democracia. Ahora, con total seguridad, formará gobierno con Podemos y buscará apoyo para su investidura en todas las taifas del país.

Su contumacia y su mala relación con la verdad ya permitían imaginárselo. Así que tranquilos: habrá Ejecutivo. Cosa bien distinta serán su gestión y las consecuencias de esta sobre la vida de todos los españoles.

Mientras, en el otro lado del espectro político, a Pablo Casado le corresponde continuar cosiendo, con paciencia y esmero, el maltrecho cuerpo social del viejo caladero del PP, ahora dividido entre Vox, Ciudadanos y el propio Partido Popular.

Solo será presidente el día que vuelva a reunir bajo el mismo paraguas a esos diez millones largos de votantes. Es decir, cuando regrese el bipartidismo.

El Astrolabio ( ABC )