PALABRAS A LA DERIVA

» El Gobierno de Mariano Rajoy debe atender ya al barco de Open Arms y comprometerse con una política de cooperación y humanitaria digna en la UE. Hay que parar este drama». Esto exigía Sánchez al Ejecutivo del PP antes de cambiar el colchón de La Moncloa, es decir, cuando estaba en la oposición y un barco de la mencionada ONG esperaba, como ahora, en alta mar a desembarcar a cientos de inmigrantes.

Pero ya nos dejó claro Carmen Calvo -conocida como «No bonita, nos lo hemos currado los socialistas»- que una cosa es Sánchez y otra el presidente del Gobierno y que, por tanto, el primero puede ver «un clarísimo delito de rebelión» de los golpistas del 1-O que desaparece según entra él en La Moncloa.

Vuelve a ocurrir, la misma persona que pedía «atender ya» al barco de Open Arms ahora se niega a hacerlo. Enorme ridículo retrospectivo, e internacional, con balcones a la calle.

Urge que la UE dé una solución a este caso, no porque se lo pidan Richard Gere o los Bardem al completo, esa entrañable unidad familiar que se manifestaba contra la reforma laboral del PP y luego la utilizaban para despedir barato a los trabajadores de «La Bardencilla», que en esto de decir lo contrario de lo que se hace no es Sánchez un robinsón.

Urge porque una potencia como la Unión debe resolver de una vez este grave problema, con un plan serio y responsable, al margen de oportunismos (como aquel del Aquarius) y a golpe de tuit de echadizo para quedar bien.

Poniendo en orden el papel de las ONG, combatiendo a las mafias que trafican con seres humanos y trabajando en los puntos de origen de esta espantosa odisea de olas, sol y muerte con aquellos gobiernos locales, lamentables tancredos en un drama donde lo menos grave es el aparatoso ridículo de Sánchez, empeñado en hundir aún más su ya microscópica credibilidad.

Álvaro Martínez ( ABC )