PALABRAS MALDITAS

En ocasiones, en este tiempo de inquietud y confusión, uno desea cerrar los ojos para no ver más, para que pase el tiempo, y entonces es el oído el que nos ata a la realidad.

Creíamos que nunca escucharíamos la palabra confinamiento, o confiscar, y desde luego nunca nos imaginábamos a nosotros mismos suspirando por el «desescalado» del territorio donde vivimos.

Es estremecedor confirmar que vivimos en una especie de libertad provisional, con tiempo tasados.

Todo recae sobre el ciudadano, el contribuyente, la gente, el pueblo. Siempre pagamos los mismos. Satisfacemos nuestros tributos, arrinconamos nuestra libertad en casa, mientras ellos abusan desde el poder.

No se pueden imaginar toda la podredumbre que se guarece bajo la alfombra del estado de alarma.

Necesitamos aire fresco, transparencia y devolver al ciudadano su responsabilidad.

Con que con una mínima parte del dinero gastado y no controlado hiciesen una buena campaña pedagógica nos ahorrábamos todo este tiempo de confusión e inquietud.

El Astrolabio ( ABC )