PANEGÉRICO A SÁNCHEZ

Esto es lo que podría decirle; es todo lo que mi patriotismo me permitiría restar a mi dignidad en pro de mi libertad:

Señor Sánchez, Presidente,
eximio y docto varón:

Ya que me da la ocasión
vengo a pedirle perdón
por haber sido inocente.

Y no es que alegue eximente
para la vil actuación,
que me trajo a esta prisión,
por expresar mi opinión,
a la suya diferente.

Es que yo no era consciente,
-tal era mi confusión-
de quitarle la razón,
a un ser de tal condición,
tan culto e inteligente.

Pero al momento presente,
afirmo con convicción,
no tener más que una opción:
ser de izquierdas o masón,
para ser hombre decente.

Y por eso sea clemente;
sienta por mí compasión,
y deme la absolución,
quitándome este baldón,
de haber sido disidente.

Mas si eso no es suficiente,
para mi liberación,
porque tiene la intención
de que yo le dé jabón,
puesto que soy elocuente,
recitándole vehemente,
poemas como Nerón,
mientras arde la nación,
y usted sigue en su sillón,
tan pancho e indiferente,
conmigo, Sánchez, ¡ no cuente !.

Alberto González Fernández de Valderrama.

El Correo de Madrid