¿ PARA QUÉ VALEN LOS VOTOS ?

Que Sánchez esté en La Moncloa con 84 escaños y gobierne con la prepotencia que emplea solo evidencia que España vive una transitoria anomalía democrática que los votantes arreglarán a nada que se les convoque a las urnas, como ya hicieron en Andalucía.

Los excesos autoritarios de Sánchez Castejón, su ejercicio narcisista con el dinero público, su falta de transparencia y, sobre todo, su connivencia con los golpistas y los filoterroristas recibirán inevitable contestación de parte del electorado.

Es lo que pasa cuando se abusa de la democracia y se toma el pelo a los ciudadanos. Los andaluces han apoyado a Vox, y no debería sorprendernos tanto, cuando no hace mucho asistimos a un fenómeno parecido con Podemos.

Es cierto que entre uno y otro hay notables diferencias, que demuestran que la izquierda radical sí está en la marginalidad del orden constitucional.

Es lo que tiene la democracia: cualquier imbécil puede ir al Parlamento y cualquier opción, dentro del marco legal, puede concurrir a las elecciones… y obtener cientos de miles de votos.

El Astrolabio ( ABC )