Vuelve el dilema. Confinamiento masivo y drástico, ¿sí o no? La evolución de la pandemia es más que preocupante, pero cerrar España a cal y canto probablemente no sea la mejor opción. Y menos aún, con la economía en quiebra.

El equilibrio entre todos los intereses en juego es muy difícil, pero la disyuntiva no se reduce solo a elegir entre dos extremos, salvar vidas o la supervivencia económica.

Hay que ponderar con mesura y contundencia cada interés afectado, empezando por la vida, y volver a la casilla cero de la pandemia para evitar un colapso del sistema sanitario.

Para eso está decretado un estado de alarma, y no para que las autonomías queden indefensas y maniatadas mientras el Gobierno elude sus responsabilidades.

Hay muchos modos de restringir notablemente la vida social, reducir el riesgo de contagios e imponer disciplina cívica. Y además es necesario. El cómo se puede discutir y acordar. Lo que no se puede es no hacer nada.

Y eso es exactamente lo que hace Pedro Sánchez. Nada.

ABC

viñeta de Linda Galmor