PARARSE A PENSAR

Quiero pensar en nosotros como barcos de vela estancados. Nuestras casas son las naves y nosotros, los marineros, las marineras.

Gente de mar que se asoma al balcón como a la proa de un navío, examina el horizonte, busca la guerra de la que hablan, no la ve y regresa de nuevo a su camarote, a no entender este desastre invisible que nos aprisiona en un mar tan calmo.

¿Perdimos el rumbo o llegamos aquí por navegar a ciegas? Entiendo poco de barcos y algo más de balcones.

Los marineros, las marineras, tras fregar bien la cubierta, intercambian señales que les recuerdan lo que eran hace unos días. Aplauden, hacen gimnasia y luego se paran: primera parte.

Falta la segunda: a pensar. Pararse a pensar. Agota.

Isabel  González ( El Mundo )