Para mí reputo que aún tratando de hacer literatura en el texto que sigue, les va a caer a algunos su merecida condena al fuego eterno; a esos a los que no has de dar oídos a su vana palabrería de delincuentes y arpías, que suelen ser gentes sin mayores principios, y poco amigos de conciencias y responsabilidades.

Son los autores, cómplices y encubridores, de esta barbarie cultura, moral y económica. De este incompresible estado humano. Tamizado a la luz difusa del amanecer nació este día de resaca constitucional, en el que no sale el sol que todo lo ilumina, y sus razones tendrá. La naturaleza es sabia.

La rueda del mundo, aunque desdentada, y con el eje muy mal,  parece que aún no se ha parado. O sí, y no nos hemos dado cuenta. Cada vez nos damos menos cuenta de lo que pasa o nos pasa. Y en la calle tampoco nos enteramos casi de nada, a cincuenta metros, y eso si no tenemos en medio una casa.

Si es un descampado que pronto será construido, o no, y sin quitar las grúas de obras que indican ambas intenciones, pero que aún pueden verse manadas de cabras a su paso, basta con fijarse en ellas, y ver los papeles que comen, o no, y cómo seleccionan las lecturas. Ya Ortega y Gasset, hablaba de lo que pasa, para afirmar que no sabemos lo que pasa y eso es precisamente lo que nos pasa.

Por no conocer el exterior no sabemos ni lo que nos pasa en nosotros mismos. ¿Quién sabe en qué porcentaje ya está muerto? Si es la cabeza la última en dejar de funcionar, y lo demás ya está muerto, que nadie diga que está todo él vivo al cien por cien, y que funciona como un reloj suizo, porque miente como un bellaco.

Muchos están tan acostumbrados a mentir que ya no saben ni que la verdad existe. Les aterroriza la verdad. El hombre es un animal de costumbres como las cabras. Vive por la inercia del misterio que le rodea.

-¿Cómo anda usted de la memoria y las entendederas? No se lo pregunta ni cuestiona sus penas, ni sus miserias, por si acaso eso las atrae y aumenta. Quién sabe. Con el frío se encoge todo. El frío no invita a soñar, cuando a uno le afecta porque no es un niño.  De niño el frío hace gracia.

Pero cuando se dejó el niño de la gracia muy atrás, y el ambiente se torna castaño oscuro, como este día de hoy, y hay que echarle valor al asunto para sobrevivir. No es fácil inventar algo cada día para vivir. El ambiente no está para tirar cohetes.

Pero la obra difícil es la que más valor tiene, y muchos la afrontamos y nos apuntamos a todas las batallas. Lo fácil, no vale nada, como el dinero robado a los que lo roban. Menos mal que a los ladrones no les aprovecha mucho su fácil trabajo. El fácil trabajo empobrece y exacerba el apetito criminal. ¿De dónde sale la casta política, mientras los demás nos empobrecemos más cada día?

En este país de pícaros y mangantes no hay más que ladrones. Se dice, generalizando bastante. Quizá lo que menos haya sea gente decente, aunque esto engaña bastante porque lo malo siempre se ve mucho más. Cuando la mala gente llega a la política como ocurre, te puedes considerar en lo peor. En tu negro porvenir verás que no amanece. ¿Hay alguna gente buena en este raro ejecutivo? No hay nadie bueno.

Nadie que lo sea, ni lo parezca. Con esa ideología ya no puede serlo ni parecerlo. La honestidad brilla por su ausencia, lo mismo que pasa entre la gente que les vota. ¿Ha visto usted algo más depravado que un socialista o la gente de esa caterva? Yo, no. Y si un sujeto está convencido que es bueno, ¿qué hace ahí? Me lo explique.

El día no levantó y la noche se le echó pronto encima. No amanece. En este día 7 de diciembre no se ha visto el sol en el luminoso Madrid. ¿Será una premonición de nuestra democracia? Tras estar pasando frío en la calle cumpliendo la misión auto asignada, llegó aún algo más que justifica mis presentimientos.

Un señor que acaba de publicar un libro me regaló un ejemplar, que se titula así: «Esta democracia es una coña marinera».

Todo lo demás que sigue, lo veremos mañana, por eso, hasta mañana si Dios quiere.

Fígaro ( l Correo de España )