La vida está llena de paradojas. ¿Cómo es que lo que de niño te hacía gracia, ahora, como el frío, te mata? Nuestra niñez con Franco fue tan difícil como feliz. Se dominaba el espíritu y encauzaba todo hacia la verdad y el bien. Todo estaba claro y limpio. Reinaba la paz. Justo lo contrario a cuanto ocurre hoy. La prueba más evidente es que uno se acuerda de todo lo de entonces y nada de lo de ahora.

La mente selecciona automáticamente lo bueno que debe tener para no morir. Igual que las cabras trepadoras sus lecturas. Lo malo mata pronto, al enturbiar el alma. Y mejor no recordar constantemente las desgracias; y el cómo murieron miles de seres queridos ahogados en la más absoluta y dolorosa soledad, por el virus de esta pandemia interminable. Pero tampoco olvidarlos.

No se puede olvidar los grandes acontecimientos de la existencia, cuando se ven en perspectiva porque se han vivido. En nuestra niñez -un tiempo tan distinto- éramos felices por cualquier cosa y con cualquier cosa. ¿Quién iba a decir que en la vejez nos iba a matar este virus comunista? Un virus del chino Xi Jinping, el país más comunista que domina al mundo. Xi Jinping, presidente vitalicio del comunismo chino es un ingeniero químico que siempre estuvo investigando en estas cosas.

Mal rayo me parta si el virus éste no empezó a trabajarlo él, hasta que lo crearon y lanzaron al mundo. Para mí reputo cosas tan oscuras como incomunicables. El comunismo que siempre opera en la sombra y la mentira, aquí lo controlaba Franco muy bien.

Franco veía en el comunismo y la masonería al mismo demonio y tenía toda la razón. La seguridad que nos daba era inmensa, como la paz, aunque ya nos temíamos que a su muerte, el mal volvería a caer sobre España como así fue. El mal volvió desde las mismas raíces de la Patria, a exterminarla y a liquidar toda construcción que edifica el espíritu humano.

Como dice el título del libro de Jaime Royo-Villanova y Payá, «Esta democracia es una coña marinera». Cuando salió la Constitución, mis mayores la llamaba la prostitución. ¿Estaban errados? Ahora vemos que no, y máxime si observamos a los depravados socialistas.

No hace falta más que ver hoy la televisión, donde sacan tanto a Pedro Sánchez, tratando de unir a los españoles…. Echando pestes de la derecha y la extrema derecha, como dice, y que son muy tristes, y todo es malo, menos ellos que son buenísimos y a los que debemos la vida, la libertad y el actual estado de bienestar. ¿Se puede ser tan sinvergüenza? Y mucho más.

Al igual que ZetaP son la personificación del mismo diablo. Hoy cogió el Falcon, se mangó dentro las gafas de sol como un chulo playa, pese a lo que llovía, y se puso en Galicia en un santiamén que llovía mucho más, a echar su diabólico sermón. El centro de su soflama dividiendo a los españoles, lo pusieron varias veces en el canal de 24TV., que como otras cadenas están muy subvencionadas para hacerle propaganda.

El tumba martillos carece de toda originalidad. Tanto viajar y tanto cambio para al final hacer siempre lo mismo. Después de darle al marisco y al buen jamón saludaba con toda corrección a los transeúntes: ¡Qué bien se come en Galicia! Se puso como el chiquillo del esquilador.

A veces salía por peteneras como la Niña de los Peines. Aquella tierra es el paraíso perdido. Estaba de coña y empatiza con los gallegos de los que se dice que van en cuadrilla. Su gira episcopal concluyó con el ite missa est, que pronunció con cara muy ecuánime.

De la prostitución o constitución, de coña marinera, expresión que viene del gallego, ya hablaremos otro día cuando hayamos destripado el libro. Por Galicia se escucha entre olivos y laureiros, el vientecillo galaico, y tras los castaños, abedules, inmóviles y silenciosos, el graznido ocre y heridor del cuervo. Pero Falconetti no reparó en semejantes detalles. Suele estar en otro mundo hecho a su modo y manera.

El presidente viaja más que las tres marías, a cuenta de los demás. Nunca pisa tierra. No se deja ver ni por la gente ni por la prensa. El populacho no le gusta y le tiene asco.

Viajes de los últimos días: a Torremolinos… Valencia… Benidorm… Las Palmas de Gran Canaria… Bilbao… Burgos… Murcia… y hoy 8 de diciembre a Santiago de Compostela. Todos los actos de su partido. Y Helicóptero Súper Puma, hasta Torrejón, y el avión Falcon 900 B, su herramienta favorita… hasta el infinito. Que el dinero público no es de nadie…

¿Cuándo se volverá a ver en otra? ¿Cuándo se acabará esta coña marinera?

Fígaro ( El Correo de España )