PAZ A LOS MUERTOS

Aunque el Estado español es aconfesional, los españoles no lo somos ni estamos obligados a ello. Son dos situaciones bien distintas, que pueden convivir en perfecta armonía.

La mayoría de los ciudadanos de este país creemos en Dios y en la vida eterna, por eso hemos llorado y recordado a nuestros muertos y los seguimos honrando en cada arranque del mes de noviembre.

Forma parte de nuestra cultura, a la que cada vez, afortunadamente, le vamos restando sentido trágico, aunque no tenemos ni debemos renunciar a nuestro credo y al valor de la trascendencia en nuestra vida.

En esta ciénaga de relativismo y pragmatismo en que vivimos, aparcado por un día el pelmazo asunto de la política, no está de más que con toda libertad y valentía -quién lo iba a decir- reivindiquemos la esperanza de que algún día nos veremos con aquellos a los que tanto quisimos y tanto nos quisieron y en su recuerdo pongamos en valor que enterrar a nuestros muertos es un derecho sobre el que no aplican los tribunales, ya solo Dios para quienes creemos en él.

Paz a los muertos y nosotros a seguir adelante.

El Astrolabio ( ABC )

viñeta de Linda Galmor