PEDRO EN SU LABERINTO

Si un escritor concienzudo, con madera de investigador, oficio de artesano y vocación de notario quisiese dejar para la historia un documento fiable sobre el pensamiento y la acción política de Pedro Sánchez se vería obligado a trazar un camino con más vueltas, recodos y trampas que un laberinto si pretende conseguir llegar a una síntesis imposible.

Dado que hablo de él espero que se me permita el plagio del título de la novela y parte del argumento de “El general en su laberinto” de García Márquez para hacer una reflexión sobre los finales de etapa de los personajes que lideran revoluciones y mueren ahogados en el intento.

La novela del premio nobel colombiano se centra en el viaje que llevó a Bolívar desde Santa Fé de Bogotá a la costa caribeña de Colombia para intentar abandonar América y exiliarse en Europa y, aunque los tiempos han cambiado, cuando un politico fracasa porque sus escesos autocráticos le superan, sueña con exiliarse a otro lugar en el que le guarden una cierta consideración lejos de donde su recuerdo es más reciente y certero.

Hace falta ser muy listo, y no solo un oportunista, para mantenerse en un equilibrio inestable durante mucho tiempo porque la contradicción permanente es una fórmula que por más que se ensaye siete días por semana, acaba conduciendo a un callejón sin salida, y digo esto porque he hablado con otros políticos que pudiendo ser socios eventuales de él desconfían de la validez de su palabra, como también lo hacen quienes ya le han dado un abrazo en público.

Una cosa es la opinión pública y otra la publicada , aunque la más certera de todas es la que cuentan en privado quienes le han tratado. No le creen ni los que desearían que fuese verdad lo que les ha prometido ni tampoco quienes sueñan que sea mentira su último movimiento hacia la izquierda.

El centro derecha estudia ofrecerle la posibilidad de que gobierne en solitario y ya hay contactos y presiones para hacer real una alternativa al abrazo precipitado que se dio con Pablo Iglesias, del que dicen hasta su enemigos políticos que es más leal a sus compromisos que el viajero del Falcon.

En todo este culebrón solo puede haber dos perdedores: la sociedad española o Pedro Sánchez, y no hay duda de quién saldrá perjudicado si depende de él, porque su laberinto es la frágil ficción en la que se mueve y no la puñetera realidad que nos rodea.

Diego Armario