Pedro, Mancha o Napoleón

Moción de censura, el jueves. La línea del pánico va de Génova a Moncloa, atraviesa los palacios, tambalea la Bolsa, tintinea el euro. Para entrar en la selva oscura de la crisis española no me acompaña Virgilio sino un filósofo antisistema, un cínico de la secta del perro que es lo más posmoderno. Hablamos desde el octavo círculo de la Comedia donde están los corruptos, engañadores, rufianes y todos los que se han aprovechado del dinero público. Mi guía me da su sentencia, antes de nada del Rey: «Felipe VI ya sabe que no caló mostrar a la familia comiendo lentejas».

Le pregunto en qué va a acabar la pugna de los cuatro grandes partidos. «Van -comenta- a todo o a nada. Pero ya no hay banderas que tapen lo que está ocurriendo. Los de la derecha intentan imponer dos valores: el miedo y la amenaza». Mi acompañante insiste en que todo esto acaba en un proceso constituyente.

Más adelante me recuerda el poema de Lorca. «Uno, dos y tres. / Tres banderilleros sobre el redondel. / Sin las banderillas, tres banderilleros. / Sólo tres monteras, tras los burladeros«. Me explica que en el ruedo de la España política no son banderilleros, sino matadores, figuras de feria. PedroRiveraPablo los tres aspiran a triunfar y Mariano lidiará para que fracasen. Pedro se ha adelantado en el tercio de quites y los otros dos no van a consentir que se apodere de la tarde. Para Pedro Sánchez hay dos desenlaces: o Mancha o Napoleón. Tiene razón Pablo Iglesias, si no gana la moción tiene que irse a Miami a vender yates. «El PSOE -dice mi acompañante- ha visto su momento, para pasar a primera línea.

Ha sido aquí te pillo y aquí te mato, corre corre que Felipe puede coger el teléfono en cualquier momento. No le dan tiempo y registran la moción de inmediato, dejando con el culo al aire a los mandos del susanato. Los jefes de Cataluña han empeorado la cosa diciendo que la política es qué me das. Y si el PNV cambia la seda por el percal, la moción puede salir adelante. Si no sale, Rivera presentará otra moción que ya está tramando. Da por acabados Rajoy y la legislatura».

«Nadie creía -sigue el cínico- en IU o en Podemos que Pedro iba a ser capaz de lanzarse al ruedo, pero como el PSOE se iba hundiendo con el PP, Pedro ha tenido el último arrebato, sabiendo además que su gran enemigo electoral, Rivera, podía quedarse enganchado en el edificio de la corrupción. La situación es desesperada, pero no grave. Es el final del PP, al menos en su forma actual. Sus políticos no saben cambiar la soberbia por la impotencia. Dan miedo. Es el final mal escrito de un saqueo».

Raúl del Pozo ( El Mundo )