PEDRO QUERRÍA SER MAYOR

He leído en twitter que Pedro Sánchez ha declarado  durante su viaje a Chile que él se hizo socialista cuando vio cómo asesinaban a Salvador Allende, y dado que el entonces Presidente de la republica andina se suicidó en el Palacio de la Moneda para evitar  caer vivo en manos de los golpistas el 11 de septiembre de 1973  y que Pedro Sánchez nació en febrero del año 1972 las fechas no cuadran y los hechos tampoco.

Alguien podría preguntarme por qué comento una noticia cuya fuente  yo mismo califico de poco fiable, pero no me negarán que, como dicen los italianos, “ si non è vero è ben trovato”,  porque  de este hombre que cambia de opinión y de criterio cada cuarenta y ocho horas y que tiene acumuladas decenas de contradicciones, frases contrapuestas y promesas a gusto del consumidor, se puede esperar eso y más, así que permítanme que al menos me divierta comentando algo que le pega mucho al personaje.

Yo creo que hay gente de la edad del Presidente del gobierno,  y más jóvenes que él, que tienen un  problema de curriculum y por lo tanto de identidad, porque han tenido la buena o la mala suerte de no ser nadie cuando en España y en el resto del mundo sucedían acontecimientos muy importantes y los protagonistas políticos y sociales de aquella época eran otros a los que ellos ahora desprecian.

La única ventaja que le asiste al desenterrador de dictadores es que en el panorama político español hay bastante gente como él,  adanistas, poco aficionados a los libros de historia, sin raíces ideológicas claras, porque tienen demasiados abuelos franquistas, y carecen de una identidad patriótica que les sirva de referente.

Por esa razón no tienen más remedio que andar inventándose momentos vitales inexistente. Están huérfanos de referentes personales y prefieren despreciar a sus mayores ideológicos porque han descubierto que, como todos los que no están de acuerdo con ellos, son unos fachas, aunque sean viejos socialistas.

¡Qué mala suerte han tenido algunos de la generación de Pedro y años posteriores que jamás tendrán una razón para morir por una buena causa, como creyó hacerlo Salvador  Allende!

Pero eso les sucede a quienes no creen en nada aunque para disimular su ausencia de principios tengan que representan el papel de radicales inestables.

Aquí ya nos vamos acostumbrando a él y no nos sorprende nada pero cuando le sacamos a pasear por el mundo corremos el riesgo de que le conozcan.

Diego Armario

viñeta de Linda Gamor