PEDRO SÁNCHEZ: UN AÑO ENTRE VAIVENES

Un año después de imponerse con claridad a Susana Díaz en las primarias del PSOE, Pedro Sánchez no ha logrado ahormar una alternativa real de Gobierno al PP. Es verdad que la tensión orgánica se ha rebajado considerablemente y que el apoyo sin fisuras a la aplicación del artículo 155 genera consenso entre Ferraz y los barones. Sin embargo, ni ha podido restañar las heridas internas ni ha conseguido establecer una posición sólida en lo que se refiere al modelo territorial.

Sánchez ha pasado de agitar un discurso antiestablishment y de abrazar la plurinacionalidad a proponer cambios en la legislación para actualizar el delito de rebelión y a endurecer su crítica al independentismo. Ayer sugirió usar la Ley de Igualdad de Trato que se tramita en el Congreso para sancionar las acciones «racistas» que pueda cometer Quim Torra. El respaldo del PSOE al Gobierno en un momento en el que los secesionistas insisten en su desafío constituye una posición responsable. Y llega en un momento en el que, tras la crisis en Podemos por la polémica del chalé de Pablo Iglesias, al PSOE se le abre una oportunidad de oro para consolidar una opción de centroizquierda acorde con sus coordenadas ideológicas. Para eso hace falta que Sánchez deje de mutar de perfil.

El Mundo