Pedro Sánchez es el gran dictador de España. Si Chaplin viviera ahora, podría incluirle en una nueva edición de su genial película, sin duda alguna.

¿Se imaginan ustedes a Franco confinando a todos los españoles en sus casas, en prisión domiciliaria…?

Los ladridos de la ONU, de los países “memocráticos”, y de tantos y tantos organismos inútiles creados para proteger unos inexistentes derechos humanos, se oirían por toda la Patria.

Ahora no podemos salir por las noches, y solo nos permiten salir de día, para que sigamos pagado impuestos y seguros sociales, y así seguir ellos subidos a nuestras espaldas, mientras nos dan con el látigo del BOE.

Y, mientras tanto, se dedican a enchufar a más gente en la nómina pública, como altos cargos, asesores nombrados a dedo, etc., y se siguen creando organismos represivos, como el nuevo “Ministerio de la Verdad”, que regentará Carmen Calvo, como quien dirige un burdel, en este caso del pensamiento único.

El BOE nos ilustra, un día sí y otro también, de cómo se dilapida el cada vez más escaso dinero público existente, pues esta gente gasta como si no hubiera un mañana.

Vid. BOE del día 4, Real Decreto-ley 33/2020, de 3 de noviembre, por el que se regala generosamente más de veintiséis millones de euros a un montón de entidades, la mayoría de las cuales solo existen sobre el papel, controladas por la PSOE y Unidas Podemos.

En otras palabras, el gran dictador regala ingentes cantidades de dinero a sus “fieles”, para que le sigan apoyando y votando, en su caso.

Con estos derroches, y malversación del dinero público, no sé si delictiva, pero si claramente arbitraria y sectaria, ¿Qué podía salir mal…?

Gran dictador, quedo a sus pies, y, si quiere, le doy mi número de cuenta bancaria, para que pueda otorgarme una generosa subvención a cambio de mi apoyo futuro, como hace con todos sus secuaces y palmeros.

Pero va a ser que no. No estoy en venta, ni siquiera en arriendo.

¡Pobre España, y pobres españoles!

¿Qué hemos hecho para merecer esto?

El gran dictador hace “catedrática” de la antaño prestigiosa Universidad Complutense de Madrid a su esposa, Begoña Gómez, una señora que nunca había pisado una universidad, ni siquiera como alumna, y que únicamente posee un diploma de un curso de marketing que hizo años ha, cuándo todavía no eran estudios universitarios, y en un centro privado, sin reconocimiento oficial alguno… ¡Pero así se escribe la historia!

Ni ella podía llegar más alto, ni la Complutense más bajo.

Ya solo falta que haga senador o diputado a su perro (pues caballo creo que no tiene), pero solo es cuestión de tiempo… ¡Y seguro que a los animalistas les parecerá un “gran avance social”!

En definitiva, el país se va a la mierda, y a pasos agigantados, pero esta troupe criminal sigue dedicándose a lo suyo, a chupar del bote todo lo posible, y a enchufar a su gente, con cargo al presupuesto público.

Siguen pensando, como su “gran” ideóloga, Carmen Calvo “que el dinero público no es de nadie”, y por lo tanto, el primero que pueda, hace bien en apropiárselo, en mi opinión indebidamente, pues ese dinero que es de todos, debe de ser administrado con tiento y prudencia, como haría un buen padre de familia.

Pero nada más lejos de la política, verdaderamente suicida, del Gran Timonel, el dictador de las Españas, y pronto Ex España, Pedro Sánchez.

Ramiro Grau ( El Correo de España )