A pesar de que el cobarde tirano cerró el casco antiguo de Alcalá de Henares, los «hijoputa» de aguerridos vecinos traspasaron los cristales blindados del coche que trasladaba al parásito presidencial y reverberaron en los muros de La Moncloa. Nunca un séquito de guardaespaldas fue tan numerosamente innecesario para proteger a tan inútil fullero.

Los aguantes del pueblo español con esta ralea de parásitos que se coló por fraude electoral son indignantemente históricos. Hechos a la altura de la forja de una defensa a muerte como fue la invasión napoleónica o la lucha por evitar el exterminio estalinista, son los que acaecen con la sufrida sumisión de millones de torturados ciudadanos que aborrecen a los causantes de sus tragedias y ruinas.
Probemos a despojar de parafernalia, pagada con la miserable dilapidación de vitales recursos públicos, el fraude que es este ilegítimo presidente-seguramente ilegal-vendido a los enemigos de España, tramposo en las urnas de primarias y continuador de la estafa en nacionales.
El que se envalentona por jugar sucio y someter a su tinglado sectario las administraciones e instituciones procurándose impunidad en los muchos delitos que ha provocado; el que ha mostrado una carga psicopática de la que se recela allende las fronteras.
El acompañado por una esperpéntica pandilla basura que ha transformado la labor de los ministerios en vergüenza internacional, con aberrante influencia en la más malintencionada mediocridad. El vago encumbrado desde los secretos vaporosos de méritos discretos; el liante sin moral, el enfermo sin conciencia ni decencia siendo el más aborrecido de la clase política que ha santificado el trabajo del franquismo por evitar que esta ralea de Satanás incordiase durante casi ochenta años.
El canalla sembrador del tufo de cizaña con hedor de averno que no contento con destruir por método de implosión una maravillosa España, la expone al conflicto internacional con Marruecos. El carroñero rodeado de inútiles parásitos en ministerios; el mal nacido que será maldito para sus restos y odiado por la memoria de la historia. Éste que se rodea de un ridículo séquito de guardaespaldas cuando su espalda no vale nada, como tampoco esa cabeza de grotesco ególatra, ridículo por donde la pasa como el verbo que le sale de la boca aranera.
Consideremos que es un delincuente para los propios del partido que aún conservan la dignidad como para no tirarse al barranco por un miserable de tres al cuarto. Si se sopesa el daño que inflinge un aborto de la democracia convertido en abocastro político con la resistencia por la libertad, no tardará la indignación popular en manifestarse con la misma trascendencia en que los pueblos arremeten contra la tiranía impuesta.
Y no será conforme el relevo del poder sin llevar a los tribunales a esta manada de carroña variada que ha destrozado nuestras vidas en poco más de dos años.
Sánchez es un delincuente, un loco peligroso incluso para los de su partido a quienes todavía les quedan restos de dignidad para denunciarlo.
El final de este impostor debe escribirse con destino judicial. España, despierta de una puñetera vez.
Ignaci Fernández Candela ( El Correo de España )
viñeta de Linda Galmor