PEDRO SÁNCHEZ: MUCHO PEOR QUE UN ERROR

A pesar de que el desafío separatista no hace sino cobrar fuerza, con las autoridades regionales catalanas dispuestas a seguir adelante con el golpe de Estado del 1 de octubre, en el Gobierno nacional hay un gran optimismo ante el encuentro que tendrá lugar el próximo lunes en la Moncloa entre Pedro Sánchez y el racista Quim Torra.

Fuentes del Ejecutivo socialista aseguran incluso que hay señales positivas en el mundo separatista, y la ministra catalanista Meritxell Batet, encargada de los enjuagues con los liberticidas, sale con buenas vibraciones de sus conversaciones con Elsa Artadi, mano derecha del racista Torra e íntima del cobarde prófugo Carles Puigdemont.

El planteamiento del Gobierno ante el golpe de Estado separatista no puede ser más preocupante. Probablemente muchos votantes socialistas estén escandalizados por la actitud ancilar de Sánchez ante los que quieren destruir la Nación, porque a estas alturas solo hay dos alternativas posibles: o el Ejecutivo está en manos de unos inconscientes incapaces de ver las gravísimas consecuencias de sus actos, o son unos miserables y unos traidores a los que solo les preocupa seguir en el poder, al que se han encaramado no por el respaldo de la ciudadanía en las urnas sino por obra de una moción de censura apoyada por neocomunistas, golpistas y albaceas de la organización terrorista ETA.

El gran problema aquí planteado no es que haya fuerzas políticas comprometidas con la destrucción de España: para desmontar siniestras operaciones de ese tenor, el Gobierno, la Justicia y el resto de las instituciones democráticas cuentan con mecanismos más que suficientes. Lo más grave, lo que pone en riesgo la supervivencia de España como nación, es que los encargados de proteger el orden constitucional actúen al dictado de sus principales enemigos como verdaderos quintacolumnistas. El oportunista, el amoral Pedro Sánchez tiene todas las trazas de ser algo mucho peor que un error.

Libertad Digital