Como siempre, Pedro Sánchez se queda corto en su modestia ya que, aunque muy dolido, solo se ha permitido la licencia, de manera absolutamente paternal, sin odio ni acritud, de acusar a la oposición política: la turba fascista de VOX y a los «meapoquito» del PP,  de «únicamente chillar», sin reconocer ¡ni siquiera uno! (que tie cojones, tío!) de los  múltiples triunfos por él conseguidos -¡Gloria para el País!- desde que es presidente -ya empezó antes de serlo- de este gobierno.

De manera realmente extraordinaria, desde la aparición de la Covid-19 y «la Filomena», viéndose obligado -¡dándose todo él!- en la ingrata tarea de lidiar en soledad las nefastas e imprevisibles consecuencias de ambas desgracias.

¿Quien podría pensar el día 8 de marzo de 2020 que una simple… especie de gripe que a lo sumo «infectados a tres o cuatro personas» según Fernando Simón, además de llevarse la vida 84.795 personas (y las que se guardan), contagiaría  a cerca de 5 millones y se llevaría por delante la economía nacional: la macro y la mini personal?.

El modesto Pedro Sánchez, aun volviendo relajado del merecido descanso en «La Mareta» (lo que hay en España es de los… no; de los españoles, no; si acaso como hemos podido ver por la tele, de Pedro Sánchez) un recoleto palacete regalo del Rey Hussein de Jordania, en una de las «siete preciosas sonrisas canarias sobre el Atlántico», Lanzarote, se queda corto en su lamento porque no son solamente los partidos de la oposición los que, desagradecidos e irrespetuosos, gritan; que también del mismo insumiso modo, cada día con más fuerza, gritan -y no patalean en público por vergüenza- hasta desgañitarse el resto de los españoles, a excepción de sus propios beneficiarios que, de manera ecuánime -no porque se les paga por encima de lo que se merecen y «hay que ser obedientes»-  le reconocen los triunfos al grito de: ¡Larga vida al You´re number one! Y, como zánganos revoloteando alrededor de la abeja reina en el «panal moncloviskaya», le loan, le adoran y le rinden merecida pleitesía.

Lo del no reconocimiento por parte de la oposición política de los éxitos alcanzados, se lo escuché decir a Pedro Sánchez de refilón, pasando hace unos días -un par de ellos- cerca de una tele y, ¡coño! hizo que se me abrieran ganas de volver «al tajo», para que alguien me pusiera al corriente de cuales y cuantos son esos exitosos acontecimientos que a mi, en relajo de la «costa de Navalcarnero», bañándome todos los días en mi privado mar de 8×6 metros en superficie y profundidad incierta, no han llegado con la adecuada nitidez. Pues ya llevo en Madrid siete horas y, preguntando a todos y todas con quienes me encuentro y no he encontrado a una sola persona que haya sido capaz de decirme un solo de esos éxitos.

Continuos cierre de empresas industriales y establecimientos comerciales de todo tipo; mas paro; la luz en coste record, igual que la gasolina y el butano, el aceite, la carne y el pescado; cada día resultan mas cortos los salarios y las pensiones ¿cómo será posible que se me haya escapado…?

¡Claro! será una de sus clásicas mentiras. Hay que tío más caaa… ramba, caramba, caramba.

Eloy R. Mirayo ( El Correo de España )