PEDRO Y PABLO, O LA INCERTIDUMBRE

Pedro Sánchez aspira este fin de mes a saludar a Pablo Iglesias como el sepulturero al cadáver. Pretende embalsamarlo y enterrarlo discretamente, sin escuchar los incesantes rumores de los podemitas airados. La alternativa sanchista está bien clara: o apoyo gratis o elecciones.

Pablo Iglesias no espera de Pedro Sánchez otra cosa. Sabe también que Tezanos relega en las encuestas a los podemitas al papel testimonial que el Partido Comunista ha representado en España desde la Transición.

En el año 2016, el PSOE de Pedro Sánchez, alentado por Felipe González, se evadió del abrazo del oso podemita para firmar un acuerdo de 150 puntos con Albert Rivera, el líder de Ciudadanos. Con su voluntarismo siempre en ristre, Pedro Sánchez creyó que el dirigente de Podemos no tenía otro remedio que apoyarle en la sesión de investidura.

Pero se equivocó. Todas las encuestas certificaban el sorpassode Podemos sobre el PSOE en unas elecciones generales. Fracasada la investidura, era constitucionalmente obligado convocar a las urnas a los españoles. Pablo Iglesias aspiraba a ser el alfil de la izquierda desplazando al PSOE.

Pero las encuestas erraron y Pedro no le ha perdonado a Pablo el desplante de aquellas calabazas, sobre todo después de que el podemita le barriera dialécticamente en el Congreso de los Diputados, y ante las cámaras de televisión, hace unos meses durante el debate de investidura.

Los caminos de la política son inescrutables y resulta difícil saber en estos días caniculares cómo responderá Pablo Iglesias a la alternativa voraz de Pedro Sánchez. Las razones del corazón y del cerebro no suelen coincidir. Pablo Iglesias, que estuvo respaldado por cerca de cinco millones de votos, podría ver reducido su caladero de sufragios de forma contundente.

Así lo asegura Tezanos. Y la fórmula de un Gobierno sanchista, con el solo apoyo parlamentario de 123 diputados del PSOE más algunas migajas menores, permitiría al dirigente de Podemos, durante toda la legislatura, madrugar por la izquierda a Pedro Sánchez, semana tras semana.

Pedro y Pablo, en fin, o la incertidumbre. Se disputan la representación de la izquierda española y no parece probable que, a pesar de los esfuerzos de Sánchez, el PSOE entierre a Podemos, ni siquiera si el Partido Popular o Cs se decidieran a hacer un gesto inesperado.

Luis María Anson ( El Mundo )