¡ PEDROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO !

Tengo que confesarles algo: me siento como Penélope Cruz la noche que Almodovar ganó el Oscar de Hollywood por su película “Todo sobre mi madre”.

Yo también tengo ganas de gritar entusiasmado, pero menos enloquedido que ella, el nombre de Pedro porque a los que nos dedicamos a la inmaterialidad de los pensamientos escritos nos va a regalar muchas noches de gloria a través de las ventrílocuas que utiliza para comunicarnos sus planes.

Estoy convencido de que el amigo de Quin Torra se ha dado cuenta que eso de gobernar es un coñazo y que lo divertido y barato es entretener a sus ministros y al personal con ocurrencias que alimentan el alma de los soñadores y excita el morbo de Pablo Iglesias, que ya se siente como el ideólogo de la Moncloa y pide que se multe a quien piropee a una mujer.

Esto es un sin vivir para los que nos prometiamos un verano aburrido y sin sobresaltos que llevarnos a la boca, pero no hay día que no hagan algo que inspire el trabajo de los cómicos y los poetas.

Un día desentierran al dictador y otro le quitan el ducado a la única nieta cachonda que ha dado esa familia. Cuarenta y ocho horas después se plantean reformar la Constitución para que su nueva redacción incluya el ”todos y todas”, pero como piensan que en algunos asuntos hay que guardar las formas le solicitan a la Real Academia de la Lengua Española que haga un informe favorablemente sexista sobre sus pretensiones.

La vicepresidenta Carmen Calvo – por la que declaro mi sincera simpatía, porque hace unos años fue muy amable conmigo cuando estaba escribiendo un libro sobre el PSOE – dice que lo que define al gobierno es su carácter feminista y para demostrarlo prometen rebajar los precios de los productos que usan las mujeres, y al mismo tiempo condenan a los hombres a la vetusta práctica del vicio solitario, que es la única forma que tenemos de garantizarnos que nadie nos va a denunciar si un día se nos calientan los pensamientos.

La lista de ocurrencias es extensa pero promete serlo mucho más , y yo estoy en un sobre salto continuo porque no doy a basto a la hora de elegir tema para mis sesudas, que no sexudas, reflexiones veraniegas.

Estos días en mi lugar de vacaciones, cuando me cruzo con una mujer me cambio de acera y si ese instante se produce en la playa, hinco mis ojos en la arena y no se me ocurre levantar la vista por si tengo la mala suerte de que vaya en top less, que es lo que antes de que aprendiéramos a hablar inglés, se llamaba llevar las tetas al aire.

No soy aficionado a dar consejos a nadie y mucho menos a las mujeres que ya vienen aprendidas de antaño, pero dada la pluralidad que existe en nuestra sociedad estoy en ascuas esperando el momento en el que surja una asociación que defienda su derecho a que el gobierno no le organice su vida íntima y personal, porque un día se van a cruzar con Brad Pitt en una playa y como esté informado de los riesgos que corre se pira cagando leches.

Mientras tanto Pedro se pasa el día en Bruselas haciéndose el encontradizo con Trump, que cómo es un mal educado no le hace ni puñetero caso.

Como decía un buen amigo mío “la vida es muy dura”.

Diego Armario