PEREJIL EN LA PAZ

Lío y bronca en La Paz. La visita, nada discreta, de dos diplomáticos españoles, acompañados de cuatro geos encapuchados, a la Embajada de México, donde se refugian altos cargos del huido presidente Morales, ha provocado un incidente diplomático y una investigación por parte de nuestro Ministerio de Exteriores que, como todo el Gobierno, sigue en funciones a la espera de que el sedicioso Junqueras bendiga desde la cárcel la próxima «ensoñación» de la Abogacía del Estado.

Tras la elevación de Josep Borrell a la jefatura de la diplomacia europea, de nuestras relaciones exteriores se encarga la ministra de Defensa, Margarita Robles, que no sabemos si tendrá una opinión sobre esta crisis o se dispone a consultar con ERC, antes de comparecer en el Congreso.

Las relaciones entre México y Bolivia están que arden desde que el Gobierno del populista de izquierda López Obrador le pusiera un avión a su colega bolivariano Morales, para salir pitando, tras demostrarse que había perpetrado un pucherazo en las últimas elecciones. Esa operación de rescate se completó con la apertura de puertas de la Embajada de México en Bolivia donde se han asilado miembros del depuesto Gobierno del tramposo Morales.

En mitad de este embrollo, la encargada de negocios y el cónsul de la Embajada de España se suben al vehículo oficial y escoltados por los agentes del Cuerpo Nacional de Policía se presentan ante la legación diplomática mexicana, que se encuentra fuertemente vigilada por las fuerzas de seguridad bolivianas, con la intención de mantener una reunión con la embajadora de México en Bolivia.

La presencia de los geos encapuchados generó tensiones y levantó sospechas por si España se disponía a aprovechar la nada discreta gestión diplomática para sacar a algún ministro de Morales en el maletero del coche. Dice el Gobierno de Bolivia que la exhibición de la seguridad española fue un «atropello» y que «España ha confundido la embajada de México en La Paz con la isla de Perejil».

Ya sabe la ministra de Defensa y Exteriores en funciones cómo puede empezar su relato: «Al alba y con fuerte viento en el altiplano se presentaron embozados unos geos…». España, en funciones, se ha metido en gran charco. Si el Gobierno de Sánchez está actuando a favor de Morales y de parte del negacionista de la colonización López Obrador, que lo admitan.

Si Exteriores no sabía nada, algo poco probable, los dos funcionarios de nuestra embajada que se pasean por La Paz exhibiendo a los geos deberían ser desplazados a otros destinos donde aprendan a ser discretos y sobre todo diplomáticos, no activistas.

Juan Pablo Colmenarejo ( ABC )