La última pandemia –dicen que la más devastadora de la historia humana –real se llama “gripe española” y data de 1918. Fijaos si somos imbéciles que hasta cuando hacemos algo bien, en este caso denunciar públicamente la gripe del 18… cargamos con el muerto y, como mínimo, con el sambenito de ser los causantes de la peor pandemia de la historia.

¡Es colosalmente “diferent Spain”, abrumadoramente diferente, ¿eh? Para una vez que los periodistas españoles hacen algo bueno, emponzoñan la imagen del país. Los Mass Media españoles de la época denuncian la pandemia, al ser estado neutral en la IGM y no estar bajo el yugo de la censura… y se vuelve en nuestra contra.

¿Cómo no vamos a ser, actualmente, la probeta mundial donde se hace el experimiento (con i, sí, sí, sí…. ra-ra-ra, Espena, Espena y naaaaada más) sociopolítico más liberticida de la historia: la covid-19?

¡Si ahora los perrodistas espenoles, encima, están en la vanguardia de la covidiotez mundial! Sus ancestros profesionales lo hicieron bien y, aún así, nos entoligaron la gripe del 18… ¿hasta dónde puede llegar la maldad de las élites mundiales, sobre nuestra parte de piel de toro, ahora que los perrodistas son sus aliados?  “Y el rebuzno se hizo carne, y habitó entre nosotros” (Art. 1. Constitución Espenola. La Biblia de los gilipollas).

Lo que hay que hacer es FELICITAR a nuestros sanitarios porque este año haya menos mortalidad que los anteriores, y porque las UCIS estén semi-vacías.  Bueno, en realidad felicitar a nuestra buena salud, pese a todo, porque los psicópatas sanitarios no pueden, todavía, con nosotros.

Mira que está bien hecho el ser humano que aguanta carros y carretas de ataques y maldad. Dicen que hay peña que se alimenta de hamburguesas del Mc. Pollas y siguen en pie. ¡Y en lugar de eso se declara –otra vez –  la alerta sanitaria y la continuación del comportamiento más liberticida jamás visto en la Tierra, que se dice pronto!

Es curioso que España no participara en ninguna de las 2 guerras más tochas, y por lo tanto devastadoras e injustas, de la historia de la humanidad… y que ahora sea Espena el baluarte de la Tercera Guerra Mundial. ¿Cómo hemos podido llegar a esto?

Desde mi desolación irreverente y, a pesar de todo, feliz; sólo le pido a Dios que jamás me haga caer en la fuente de la eterna juventud. Y si he de caer en ella, que alguien me ahogue, por favor.

Menos mal que soy mortal.

César Bakken Tristan ( El Correo de España )