PERMANENTE Y POCO REVISABLE

Por una vez, esa triquiñuela de los políticos que para hablar sin comprometerse dicen que buscan «provocar un debate social», se ha hecho realidad. Si Rivera quería realmente -lo dudo- un debate sobre la condena permanente revisable, lo ha conseguido. Y no hay mejor debate que el que supera las diferencias políticas habituales entre izquierdas y derechas, y las posturas más o menos garantistas. Adelanto la mía: sí a la prisión permanente y muy poco revisable; sólo en caso de error judicial.

El problema esencial, y en eso tiene razón Rivera, es que nadie sabe en la España actual qué son los malditos «beneficios penitenciarios», y estoy de acuerdo con él en lo que ha defendido en el Congreso: que las penas se cumplan íntegramente. Esta, que era también la postura del PP antes de convertirse en Los Amigos de Rajoy, es, a mi juicio, la única postura decente y respetuosa con el Estado de derecho. Lo que no sé es en qué estorba al cumplimiento íntegro de las penas que exista esa discutida figura penal de la prisión permanente (la vieja cadena perpetua) revisable.

Yo creo que Rivera compensa una postura asociada a la derecha (y al 80% de la opinión pública española, despreciada por los tahures del Derecho Alternativo) con una progre. Lo mismo que hace con la libertad de elección de lengua escolar, típica reclamación liberal y constitucional que difumina en la prograda de criticar que se dé clase en barracones. ¡Como si, en aulas buenas o malas, el problema de no poder elegir la lengua vehicular de la enseñanza, que afecta ya un tercio de la España, no fuera el mismo!

Pero lo esencial, como señalaba ayer Santiago González, es no tomar al pie de la letra la muy interpretable fórmula que en la Constitución se da a la pena privativa de libertad como «orientada a la reinserción». Eso no quiere ni puede querer decir que las penas están para reinsertar, sin más, al condenado. La pena es un castigo de la sociedad por un delito y la cárcel facilita cuando es posible -tráfico de droga, robo, homicidio involuntario- la reinserción laboral del criminal. Nunca la amnistía social del crimen, como pretenden los jueces que sueltan a violadores y asesinos en serie, y que deberían acompañarlos de vuelta a la cárcel. Para vigilar a los jueces demasiado amigos del crimen estaría el CGPJ, que no está.

Federico Jiménez Lo Santos ( El Mundo )